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sábado, 24 de septiembre de 2011
La uvas de la ira. John Steinbeck
"Y los grandes propietarios, los que deben ser desposeídos de su tierra por un cataclismo, los grandes propietarios con acceso a la historia, con ojos para leer la historia y conocer el gran hecho: cuando la propiedad se acumula en unas pocas manos, acaba por serles arrebatada. Y el hecho que siempre acompaña: cuando hay una mayoría que tiene hambre y frío, tomará por la fuerza lo que necesita. Y el pequeño hecho evidente que se repite a lo largo de la historia: el único resultado de la represión es el fortalecimiento y la unión de los reprimidos»,
Ahora que parece que cada vez que uno mira la televisión y la prensa de medio lado la palabra recesión o quiebra están impresas en el guión de cualquier noticia, me ha parecido adecuado recordar este libro. Sin duda el más famoso de su autor, Steinbeck, el cual se encuentra entre mis favoritos.
Este libro fue escrito en 1939, la fecha no nos suena porque el descalabro económico con suicidios incluidos lo relacionamos bastante antes en el tiempo, diez años, y justo esos son los que llevaba el país sumido en lo que después se ha dado en llamar, La Gran Depresión. Si me pusiera ahora a hablar de estallidos de burbujas en el capitalismo a nadie le extrañaría hoy en día, pero tranquilos, este no es un blog de economía.
El libro nos presenta a una familia de granjeros de Oklahoma, los Joad, que entre la Depresión y las sequías y vientos que sufrieron durante varios años encadenados en el país, y la falta de previsión, se vieron acosados por la falta de dinero y empujados a hipotecar sus posesiones. Los bancos al no recibir los pagos los fueron expulsando de sus tierras, con las que hicieron negocio, y la familia se ve obligada a un peregrinaje por el país en busca de un trabajo como jornaleros, siguiendo la ya famosa Ruta 66. Veremos el hambre en su faceta más cercana, caminando mientras los débiles y enfermos se quedan en el camino literalmente, enterrados en las cunetas, para llegar a un trabajo que, por exceso de mano de obra se ve cada vez menos pagado.Se van conviertiendo en emigrantes, en "Oakies" señalados con el dedo y sospechosos de casi todo, defendidos en este libro por un predicador que decide cambiar los hábitos por el activismo sindical.
Es una historia de la calle, de miles de personas que se vieron desposeidas de sus bienes, en la que Steinbeck, en su forma realista y sin artificios nos hace conscientes de una realidad que nos empeñamos en ver lejana. Aunque no es todo tan gris, también consigue sacarnos la sonrisa ante el gesto amable, incluso la risa franca con determinados comportamientos. Sin embargo es un libro que nos pega de lleno en la conciencia social del pobre al que no miramos, nos pone delante, sin permitirnos apartar la vista, esas situaciones que muchas veces no llegamos a entender y que, desgraciadamente, hay veces que no son ni tan incomprensibles, ni tan imposibles como creíamos.
Con un lenguaje directo, casi periodístico, nos enseña la cara menos amable de la sociedad, la falta de solidaridad entre clases, la desesperanza, y todo ello sin olvidar citar las escasas ayudas que reciben los pobres, y dejarnos con la sensación de estar ante la vida misma. Un libro magnífico, imprescindible y descorazonador.
Gracias
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