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jueves, 20 de octubre de 2011
La insoportable levedad del ser. Milan Kundera
“Hace siete años se produjo casualmente en el hospital de la ciudad de Teresa un complicado caso de enfermedad cerebral, a causa del cual llamaron con urgencia a consulta al director del hospital de Tomás. Pero el director tenía casualmente una ciática, no podía moverse y envío en su lugar a Tomás a aquel hospital local. En la ciudad había cinco hoteles, pero Tomás fue a parar casualmente justo a aquel donde trabajaba Teresa. Casualmente le sobró un poco de tiempo para ir al restaurante antes de la salida del tren. Teresa casualmente estaba de servicio y casualmente atendió la mesa de Tomás. Hizo falta que se produjeran seis casualidades para empujar a Tomás hacia Teresa, como si él mismo no tuviera ganas”
Qué miedo me daba enfrentarme a este libro. Había leído mucho sobre que reflexionaba sobre la eterna....no sobre la idea del eterno retorno de Nietszche. Y eso, quieras que no, cuando lo que buscas es un libro para unas vacaciones, pues me echaba para atrás. Así que decidí dejarlo en casa y acabé con él en la maleta (ese misterio algún día tendrá su solución). Y así fue como llegué a La insoportable levedad del ser y conocí a Tomas.
El libro nos cuenta la relación amorosa que tienen Tomas y Teresa y los altibajos por los que pasa. Entra en escena otra pareja, Franz y Sabina, que se involucran en la historia y en la cama de la pareja principal.
Es decir que nos cuentan las historias de amor y desamor entre la parejas, hay muchísimos celos, angustias , momentos de lujuria y monotonía y todo lo que se nos pueda pasar por la cabeza ante una situación así.
Bueno, esa es la historia porque el libro habla de mucho más. Kundera, un checo simpatizante con los comunistas, nos habla del drama social vivido en su país ante la invasión rusa que se fue metiendo en los hogares a través de un modelo político y económico que les venía impuesto. Nos muestra pues un complejo mundo lleno de interacciones sociales y políticas que generan problemas existenciales en muchas personas. Incluso la casualidad entra dentro de las posibilidades que nos plantea el autor, sin ella no habría historia. El hombre es leve, su peso apenas se nota si lo comparamos con todo lo que le rodea, es fácil ver ese mensaje.
Si me preguntan a mí, tengo que decir que no soporto al limpiacristales, me cayó mal al principio y no volví a cogerle cariño. De verdad, no había manera. Y precisamente por eso tengo que juzgar el libro como una gran novela. Puede que veamos tópicos reflejados en ella, y que los retuerza hasta convertirlos en algo complejo, pero Kundera jamás pierde la sencillez en sus palabras y nos lleva de la mano por el camino de la vida de los personajes. Sus personajes están vivos y consiguen que nos involucremos con ellos. Cuando abrimos el libro, son sus vidas las nuestras, y cuando lo cerramos, nos acompañan sus reflexiones a las nuestras.
Recuerdo especialmente al quinto gran personaje del libro, Karenin, y la triste forma de hacernos ver la indiferencia ajena que tiene.
Lo resumo en una frase, como hace Kundera
Einmal Ist Keinmal
Lo que sólo sucede una vez es como si no sucediera nunca
Gracias
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