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viernes, 30 de septiembre de 2011
Out. Natsuo Kirino
"Cuando despertó al atardecer, Masako se sentía un poco triste. El hecho de que con la llegada del otoño anocheciera antes era bastante deprimente. Sin moverse de la cama, observó cómo el sol desaparecía paulatinamente para dar paso a la oscuridad.
En esos momentos, trabajar en el turno de noche se le antojaba insoportable. No era de extrañar que muchas de las mujeres en su misma tesitura acabaran neuróticas. Con todo, lo que las llevaba a la depresión no era tanto la oscuridad como la sensación de vivir con el paso cambiado, de ir siempre a contracorriente.
¿Cuántas mañanas había pasado atareada, sin un momento para respirar? Siempre había sido la primera en levantarse para preparar el desayuno y la comida, tender la ropa, vestirse, soportar el malhumor de su hijo y llevarlo a la escuela. Había vivido muchos días pendiente del reloj, yendo de aquí para allá, sin tiempo ni siquiera para hojear el periódico o leer un libro, durmiendo menos horas de las necesarias para llegar a todo y sacrificando los pocos días festivos para hacer la colada y limpiar la casa. Ésos habían sido días normales, inocentes y libres de la tristeza que sentía en esos momentos."
Ahora que parece que la literatura asiática se reduce a geishas y Murakami, ahora que vamos saliendo de terror asiático y sus adaptaciones cinematográficas americanas, ahora que parece que la novela negra de moda es de países "fríos"... ahora es cuando traigo Out. La verdad es que ni siquiera recuerdo como llego a casa; lo compré, eso seguro, pero a partir de ahí sólo tengo el recuerdo de haberlo tenido en una estantería con el lomo a la vista durante semanas que bien pudieron ser meses. Fijarme en el título y pasar de largo. Finalmente un día de espantoso calor, de estos que lo último que harías es salir de casa, lo cogí. Cuando lo volví a posar era de noche, no hacía calor y se podía pasear pero.. tampoco me apetecía porque en mi libro también era de noche y comenzaba el turno de trabajo de las protagonistas. Tenia que seguir leyendo.
Nos cuenta el libro la vida de cuatro mujeres que trabajan en un turno de noche de una empresa de Tokio que prepara bandejas de comida precocinada. No tienen mucho en común salvo unos horario horribles en un trabajo repetitivo en el que a nadie les importa quienes son ni sus nombres. Una de ellas, Masako, lleva ropa parcheada y un coche abollado; otra, Yoshi, es una viuda que cuida a su impedida suegra; la tercera, Kuniko, es una mujer fea que se endeuda por parecer a la moda, y la última, Yayoi, un mujer normal y corriente, casada. Estas cuatro mujeres que van y vienen, se ven envueltas en un momento crucial de solidaridad ante la vida cuando una de ellas mata a su marido y deciden ayudarla a deshacerse del cadáver. No sólo hacen eso sino que, de repente, su vida no es tan monótona y gris. Hay un punto que les ha sacado de la rutina y que, además, puede convertirse en una vída nueva. Excepto por el policía que husmea, y por el mafioso del casino que suena como principal sospechoso.. y por un único compañero de trabajo que parece fijarse en una de ellas..
Es una historia con una crítica social tremenda que se mete de lleno en la novela negra para presentarnos la rutinas, las tristezas interiores y, como no, los asesinatos (sí, plural). Tiene momentos escalofriantes, alguno de los cuales me hizo sonreír porque goza de un sutil humor negro que permite que las mujeres comparen la carne humana con la de las bandejas que preparan a la hora de encarar la tarea del cuchillo.
No os hablaré de un libro de ritmo trepidante, ni tampoco de grandes sorpresas o historias retorcidas una y otra vez hasta perdernos y tener que ser guiados por la sagacidad de un policía; creedme, no es ese tipo de policía. Es un libro fascinante por la naturalidad con la que se presentan escenas que helarían la sangre de muchos sicarios de la literatura negra, porque esta vez si que hay sangre y carne, aunque sea envuelta en paquetes.
Resumiendo, todo un descubrimiento para quien lo la conozca.
Gracias
domingo, 17 de julio de 2011
1Q84. Haruki Murakami
"El primer recuerdo de Tengo era de cuando tenía un año y medio. Su madre se había quitado la blusa, había desanudado el lazo de la combinación blanca y daba el pecho a un hombre que no era su padre. Un bebé yacía en una cuna; probablemente fuera Tengo. Él se veía a sí mismo en tercera persona. Aunque quizá fuera su hermano gemelo... No, no lo era. Aquél debía de ser el propio Tengo, con un año y medio de edad. Lo sabía por intuición. El bebé estaba dormido, con los ojos cerrados, y podía oírse débilmente cómo respiraba.
Para Tengo, aquél era el primer recuerdo de su vida. Aquella escena de apenas diez segundos había quedado grabada con nitidez en las paredes de su mente. No había antes ni después.
El recuerdo estaba completamente solo, aislado, como un pináculo en una ciudad anegada por una gran riada, cuya cabeza asoma por encima de la superficie turbia del agua.
Cada vez que se le presentaba la oportunidad, Tengo preguntaba a las personas que lo rodeaban qué edad tenían en el primer recuerdo de sus vidas. La mayoría, cuatro o cinco años. Como muy pronto, tres años. Nadie solía recordar cosas de una edad más temprana. Era como si un niño debiera tener al menos tres años para poder presenciar y comprender, con cierta lógica, las situaciones que ocurrían a su alrededor.
En fases previas, todo se reflejaba como un caos incomprensible. El mundo era cenagoso como una papilla diluida, carecía de armazón y resultaba elusivo. Se escapaba por la ventana sin llegar a constituir un recuerdo en el cerebro.
Por supuesto, un lactante de un año y medio de edad no puede juzgar qué significa el hecho de que un hombre que no es su padre chupe los pezones de su madre. Eso es evidente.
Por lo tanto, si aquel recuerdo de Tengo fuera verdadero, la escena se le habría quedado grabada en la retina tal y como la vio, sin ser enjuiciada. Igual que una cámara que graba mecánicamente los cuerpos en la cinta de celuloide, amalgamando luz y sombra. Y a medida que la mente se desarrolla van analizándose paulatinamente las imágenes reservadas y fijadas y se les da un sentido. Pero ¿podría haber sucedido aquello en la realidad? ¿Es posible que tal imagen se almacene en el cerebro de un lactante?"
Como mañana no estaré os dejo la reseña hoy. Y no es tarea fácil, esta vez me he metido con un libro complicado de un autor que a mi me resulta aún más complicado. Si alguien me preguntase si me gusta Murakami creo que no sabría que responder. Depende tanto del libro al que me refiera que me descoloca a la hora de crearme una opinión global sobre el autor, y eso hace que una y otra vez acuda a la librería a buscar su último título o aquél que me había dejado en el camino. Y me sigue pasando igual, así que supongo que lo seguiré leyendo fielmente.
Es complicado el libro también, para empezar, son tres libros los que compondrían este 1Q84 y, aunque os parezca un libro extenso, sólo contiene dos de ellos. Eso supone que el desenlace será en otra ocasión, esperemos que pronto, dicho sea de paso. El título del libro equivaldría a 1984, así que lo primero que hacemos es pensar en George Orwell. Tranquilos, esa es la idea del autor. Es como un aviso de que estamos entrando en su mundo entre la ficción y la realidad, con guiños claros a la obra de Orwell.
Nos cuenta una historia a través de dos personajes; Tengo, matemático y escritor de libros sin público, y Aomane, profesora de gimnasio con una segunda cara más oscura, asesina a sueldo. Una vez presentados, cada uno por su camino empiezan a dudar del mundo en que viven, van notando pequeños cambios que les hacen dudar del mundo, como si en lugar de estar en 1984 estuvieran en 1Q84. En cada caso el detonante es diferente, Tengo llega a esa conclusión a través de un encargo de su editor que lo conduce a un libro, La crisálida del aire, que puede no ser tan ficción.. y Aomane lo hará de forma mucho más directa cuando, en el trayecto hacia un encargo usa unas escaleras y empieza a fijarse en lo que la rodea.. Como siempre, Murakami no se queda simplemente en eso, sino que nos va componiendo un retrato completo y complejo de nuestros dos protagonistas que nos indica cómo han llegado al punto en el que les conocimos y hacia dónde se están dirigiendo aún sin saberlo. Los coloca como polos opuestos que no se repelen, ni se atraen tampoco, pero si que forman parte de lo mismo. Tal vez de esa crisálida.
Dudé si sumergirme en este libro porque las críticas que había leído eran atroces, lo comparaban además con Millenium, Alicia en el país las maravillas y un sin fin de títulos más para acabar conviniendo, en la mayor parte de las ocasiones, que era un libro extremadamente comercial. No opino igual, me parece un trabajo tremendo el que hace en este libro que es, desde luego, para leer sin preconcepciones. Hay que dejarse confundir junto con los protagonistas, incluso sabiendo que existe Vanguardia, cuya aparición como organización religiosa irá transformando el libro.
Cuidado, es extenso, tanto que puede que os eche atrás, pero si lo comenzáis estaréis perdidos. Supongo que por eso puse el fragmento más largo esta vez, para que vislumbréis el embrujo al que somete al leerlo.
Gracias
PD: Al mudarme hice trampa y cambié la fecha, por eso el inicio del post es así.
PD: Al mudarme hice trampa y cambié la fecha, por eso el inicio del post es así.
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