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lunes, 21 de octubre de 2024

Intermezzo. Sally Rooney

 


    Si hay una escritora cuyas novelas son un acontecimiento, esa es Sally Rooney. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Intermezzo.

     Conocemos a Iván y a Peter, hermanos. El primero es el menor, de 22 años, jugador de ajedrez y con un trabajo... bueno, un trabajo que palidece frente al éxito laboral de Peter como abogado. Pero lo que si tienen ambos en común, y ahí está la novela, es una vida personal desestructurada cuanto menos. El ajedrecista se acuesta con una mujer más casada de lo que dice, Margaret, y con un marido que no es precisamente maravilloso, mientras que Peter, que mantenía una relación con la mujer perfecta y se malogró tras sufrir ella un accidente, se acuesta con una chica muchísimo más joven que trapichea para sobrevivir pero todos vemos cómo se le va poniendo cara de prostituta o sin techo. No he contado que Ivan y Peter perdieron a su padre, que uno de ellos verá más a su madre mientras que el otro verá más a su perro, por distintas circunstancias, por supuesto. Ni tampoco que ambos compartirán algún que otro recuerdo, lo cual puede parecer normal dado que son hermanos, pero ni su relación ni su diferencia de edad hacía fácil que eso sucediera. 

     La novela trata, como todas las de la autora, de las relaciones. Las pasadas, con Sylvia y Peter, las que quizás sean, con Naomi. Las que se ocultan pero parecen sentar bien, con Ivan y Margaret. Y por supuesto, la existente entre los hermanos que el lector percibe como no demasiado buena debido a sus grandes diferencias que irán desde la edad hasta la forma en que la autora hace que se expresen cuando van alternando sus voces (si bien no son las únicas que aparecen en la novela). Una novela que utiliza el ajedrez como vía de expresión en algunos momentos, así que tranquilos si no sabéis jugar y habéis visto la ficha en la cubierta, llevándolo hasta el título. Porque la vida son momentos, y un intermezzo en el ajedrez es una maniobra que obliga al otro jugador a reaccionar, normalmente rompiéndole la secuencia de jugadas que tenía previstas. Algo así como un accidente. Como la vida misma.

     Tengo que decir que hasta este momento no me había posicionado en el gran grupo de fans que tiene Rooney, pero Intermezzo me ha gustado. Mucho además. En algunos momentos incluso he podido oler Dublín.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 18 de diciembre de 2019

Gente normal. Sally Rooney


     "Marianne abre la puerta cuando Connell llama al timbre. Va todavía con el uniforme del instituto, pero se ha quitado el suéter, así que lleva solo la blusa y la falda, sin zapatos, solo las medias. 
      Ah, hola, dice él. 
      Pasa".

     Y si el lunes hablábamos de escritores con un éxito tremendo en su primera obra, hoy seguimos con el tema. Por eso traigo a mi estantería virtual, Gente Normal.

     Conocemos a Marianne y a Connell cuando están en el instituto. Ella viene de una familia de dinero, pero es tímida y apenas se relaciona con sus compañeros. Connell en cambio viene de una familia modesta pero goza de gran popularidad. La madre de Connell limpia en casa de Marianne, y por eso empiezan a verse fuera del instituto. Ahí empieza una relación que queda oculta a los demás y que se prolongará de forma intermitente en el tiempo, incluso cuando se dan la vuelta las tornas.

     Conversaciones entre amigos fue un éxito como novela que, además, era una primera novela. Y Rooney lejos de amedrentarse por su propio éxito ha conseguido poner a disposición de sus entusiasmados lectores este segundo título pasados apenas unos meses.

     Gente normal sigue la historia de Connell y Marianne a lo largo de cuatro años y lo hace con pequeños saltos temporales hacia delante en los que ambos irán llegando a la vida adulta. Quizás por eso, y porque comienza cuando están en el instituto, en las primeras páginas uno tiene la sensación de estar leyendo una historia dirigida al público adulto, pero con muchos ecos de la literatura juvenil de éxito. Y es que, cuando la novela empieza, Marianne es una joven de familia acomodada que no se integra en el instituto que acaba por mantener una relación con el chico popular que teme ser descubierto por sus amigos. A esto se le suma que Marianne viene de una familia con una madre que parece normalizar un determinado tipo de comportamientos abusivos que marcarán el carácter y las relaciones de su hija.  Es fácil visto así caer en la tentación de pensar que estamos ante una novela casi juvenil, con dos protagonistas quizás demasiado inteligentes que parecen condenados a romperse el corazón mientras que no dejan de encontrarse en una narración en la que la autora se cuida mucho de no asegurarnos si será o no su último encuentro. En el transcurso de la novela veremos a Marianne establecer un tipo de relaciones que ni ella misma termina de entender y que parecen querer justificarse en sus progenitores más que en las propias apetencias de la joven, acompañaremos a los protagonistas al Trinity y asistiremos al momento en el que se dan la vuelta los papeles y la popular es ella y Connell se queda en un satélite. Y todo ello lo hace con lo que es, para mi, lo mejor de la novela: un narrador en tercera persona que alterna su foco entre Marianne y Connell dando visiones que marcan las diferencias entre ellos tanto como sus inseguridades. Pero no hace solo eso, también deja muestra de que hay inseguridades que no se confiesan que serían ratificadas en caso de hacerlo, otorgando así a un tema "de instituto" una categoría superior.
     Gente normal no es para todos, y si uno no consigue hacerse con ella en las primeras sesenta páginas es fácil que termine por aborrecerla pensando que solo parece importarles el entorno o el estatus social, pero frente a ellos otros lectores verán una realidad en cada palabra vertida. Descubrirán que frente al poder, o tal vez para hacerle frente demostrando el propio, aparece el sado, que la superioridad intelectual no garantiza una madurez cuando aún se está definiendo qué tipo de persona es en la que te vas a convertir. Estamos, pues, ante un tipo de novela fresca y de concepción moderna que no deja espacio a la indiferencia y que yo, ahora sí lo admito, he terminado con la sensación de no haber sabido disfrutar de ese arrollador éxito que parece arropar a Rooney.

     Gente normal es una novela que se lee con facilidad, con unos protagonistas que a ratos me han irritado y que, en su conjunto, creo que se olvida con la misma velocidad con la que se ha leído.

     Y vosotros, ¿os dejáis llevar por las modas literarias?

     Gracias.

viernes, 21 de septiembre de 2018

Conversaciones entre amigos. Sally Rooney


     "Bobbi y yo conocimos a Melissa en la ciudad, en una velada poética en la que actuamos juntas. Nos hizo una foto en la calle en la que Bobbi salía fumando y yo sujetándome tímidamente la muñeca izquierda con la mano derecha, como si temiera que fuese a escapárseme".

     Confieso que me compré este libro porque lo veía mucho. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Conversaciones entre amigos.

     Conocemos a Frances, una joven que escribe poesía y que mantiene una estrecha relación de amistad con su expareja Bobbi. Bobbi es casi su opuesto, vibrante y segura Frances no puede evitar imaginarse que es ella. Juntas conocen a Melissa y su merido Nick. Melissa promete hacerles un reportaje y así comienzan una relación con esta pareja que goza de una cierta notoriedad, y ambas chicas no tardan en sentirse atraídas por ellos.

     en esta novela sin guiones ni marcas de diálogo, Rooney da voz a Frances que es quien se confiesa contando su historia. No quiere decir esto que no haya diálogos, ya que abundan y están normalmente cargados de dobles sentidos e ironías. Pero Rooney deja que una de las protagonistas de la novela cuente su historia en un monólogo directo en el que no da voz a nadie salvo la propia haciendo que el lector se fíe de su versión al no tener otra con la que compararlo. Además, Nick cuando escribe mails no les pone mayúsculas. En realidad se trata más de una historia de sentimientos, nada que ver con el aspecto exterior, quizás sea una forma de representarlo sobre el papel, de decirnos que miremos más allá de lo obvio. Y es que, a poco que uno se fije en esta novela, descubre que Frances es mucho más de lo que dicen o, sobre todo, no dicen sus palabras.

     Pronto intuimos que Frances se siente atraída por el guapérrimo Nick, la vez que Bobbi lo hace por la esposa de este. Y así, la chica que admira esa vida un poco mejor que la propia, esa fama mediocre del actor de tercera, acaba cayendo en una de las situaciones más mediocres posibles en las clases medias/altas, la aventura con un casado mayor que ella. Frances reniega, como lo hace de sus sentimientos que esconde permanentemente bajo la coraza de, "solo nos acostamos", esto lo hago "irónicamente"o aquello, como que tengas esposa y duermas con ella "no me importa". No engaña al lector, por supuesto, Rooney ya se encarga de dejar al descubierto a su protagonista remarcando más lo que no dice que lo que expresa. Frances teme al dolor, a la vida, a reconocer, a interactuar, y por eso lo niega todo. Poco a poco va quedando al descubierto su inocencia y también su crueldad. No deja de ser curioso que Frances trate de forma cruel a Nick cuando eso era precisamente lo que criticaba de Melissa. Del mismo modo, y pese a que Bobbi es su persona más cercana, hay momentos en que la desvela o la excluye de una forma dolorosa en ese afán suyo de "no hacer nada". Y Rooney consigue que veamos en esas crueldades errores provocados por la inocencia de Frances, que realmente quiere convencerse de que así todo irá bien y ella estará bien, logra que seamos indulgentes con ella hasta el punto de empatizar. A fin de cuentas es joven y sabe lo que quiere pero no parece tener tan claro el camino.

      Reconozco que no he encontrado en Conversaciones entre amigos la magnífica novela que esperaba, pero sí que he visto en Frances el reflejo de mil personas, de casi cualquiera que ha sido herido o que comienza a caminar y teme serlo. Ese es el gran encanto de esta historia unido a la sencillez que tiene Rooney a la hora de trasladárnosla. Merce la pena.

     Y vosotros, ¿alguna vez habéis visto tanto un libro que se os ha acabado metiendo en la cabeza?

     Gracias.

     "Cuando alguien te gusta piensas que es especial".