"Creo que existe otro hombre dentro de cada hombre, un extraño, un Hombre Maquinador. Y también que hacia marzo de 1922, cuando el cielo del condado de Hemingford era blanco, y todos los campos, lodazales de nieve derretida, el Hombre Maquinador que moraba en el interior del Granjero Wilfred James ya había juzgado y decidido el destino de su mujer. Encarnaba, además, una suerte de justicia con capucha negra. La Biblia dice que más peligroso que colmillo de serpiente es el hijo desagradecido, pero una esposa ingrata y rezongona es siempre mucho más afilada.
No soy un monstruo; intenté salvarla del Hombre Maquinados Le sugerí que si no podíamos ponernos de acuerdo, debería irse con su madre a Lincoln, a unos noventa kilómetros al oeste; una buena distancia para una separación que no es estrictamente un divorcio, pero que implica una disolución de la sociedad marital."
Me gusta King, me gustan sus vacaciones en hoteles encantados tras realizar un aterrador viaje por un pueblo cubierto de niebla, y que me regale cámaras que al hacer una foto veamos un perro cada vez más cerca, amigo de Cujo. Me gusta temer a las enfermeras y a las niñas recatadas que se convierten en mujeres. Y me gusta pensar que hay cementerios en los que niños inocentes entierran animales que se despiertan convertidos en bestias. Me gusta temer al amable tendero, al anuncio de autoayuda y al vecino de enfrente. Por eso hoy traigo Todo oscuro sin estrellas.
Es un libro de cuatro relatos o novelas cortas, en ellos conocemos a un hombre que mata a su mujer arrojando el cuerpo a un viejo pozo, el pobre iluso piensa que así se termina la historia. También conocemos a Tess, que pincha una rueda y es ayudada por un hombre que resultará ser su peor pesadilla. Nos adentraremos en el más curioso de los contratos, Justa extensión pone precio a la vida de un enfermo de cáncer, y esta vez es monetario. Y, finalmente, veremos una estampa de un matrimonio en sus bodas de plata. Hay secretos, supongo que tardan en salir a la luz.
Si algo me cautiva de Stephen King es su capacidad de retratar al vecino de la puerta de al lado, o la del frente, lo mismo da. Aquí nos encontramos con cuatro historias protagonizadas por personas comunes y corrientes que resultan no serlo tanto. Saca lo peor de sus protagonistas por sorpresa, sin dar tregua entre relatos con momentos de aparente clama. Porque ya sabemos que no hay esperanza, nos lo ha dejado claro King en el título, Todo oscuro.
El nexo común de este horror representado es el matrimonio, morboso en detalles, conmovedor a ratos con sus fantásticas reconstrucciones de épocas y ambientes. En su primer relato vemos incluso crisis económica, otro elemento recurrente en King, el dinero. Tal vez Gran Conductor es la que menos me ha impactado por ser la más predecible, pero no por eso es menos efectiva, se asemeja a esas películas cuya música te pone en antecedentes del futuro desenlace y que no por eso dejas de mirar entre los dedos, a sabiendas del susto.
Mi favorito es Justa extensión, un Fausto del siglo XXI donde todo tiene un precio. Incluso la propia vida.
Termino explicando el nexo del matrimonio que os preguntaréis de donde lo saco, si sólo hay un relato sobre un matrimonio que es el último. King dedica el libro a su esposa, siempre lo hace, desde hace ya más de 40 años. En el último relato además habla de el caso de Paula Rader, esposa de el famoso asesino en serie Dennis, que asesinó a una decena de mujeres durante los más de treinta años que duró su matrimonio sin que su esposa lo notara. Es en este relato donde King se luce. Su versión novelada, pudorosa en detalles horroriza por su concepción de la vida y de la cara oculta de la persona que duerme a tu lado.
Os invito a adentraros en el horror cotidiano, sin fantasías. En los pequeños detalles que hacen que la vida se vaya desmoronando, la irritación contenida que explota y el odio subyacente a la caricia.
Eso sí, es King, puede producir efectos secundarios.
Gracias