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miércoles, 4 de junio de 2025

La espada fulgurante. Lev Grossman

 


     "Con la espada bien asida en el guantelete, Collum golpeó con el pomo en el rostro del otro caballero, tan fuerte que dejó marcados los nudillos en el metal oscuro labrado. Aun así, su oponente no dio la menor muestra de tambalearse ni de rendirse ante él. Susurró un juramento e insistió con una patada hacia el tobillo, pero falló, estuvo a punto de caerse, y el otro caballero giró con elegancia y le arreó tal mamporro en la cabeza que le zumbaron los oídos. Habría dado un millar de libras por poder enjugarse el sudor de los ojos, pero tampoco es que las tuviese. Sus posesiones sumaban tres chelines y dos peniques de plata, exactamente".

     Estoy bastante segura de que el tema de los Caballeros de la Mesa Redonda tiene tantos seguidores como detractores, yo estoy entre los primeros, y es que se ha tratado muchas veces en todos los formatos. sin embargo fue leer que Lev Grossman se iba a meter de lleno y querer tener el libro en mis manos. Hoy traigo a mi estantería virtual, La espada fulgurante.

     Conocemos a Collum, férreo admirador de Arturo y los Caballeros de su Mesa Redonda. No puede desear otra cosa que pertenecer a ella, así que decide seguir su sueño e ir a Camelot. El problema es que llega tarde, Arturo ha muerto hace un par de semanas en Camlann sin designar heredero y los caballeros que quedan, que no son precisamente los mejores, parecen un grupo decrépito sin interés en nada y están acompañados de Nimue, una aprendiz que tuvo el mago Merlín. Y, contra todo pronóstico, acogen a Collum. A fin de cuentas Arturo llegó de una forma un tanto peculiar y todos saben en quién se convirtió. El caso es que ahora Gran Bretaña se ha dividido y la magia parece regresar por culpa de Morgan mientras el trono sigue a la espera de ser ocupado. Quizás sea hora de una última misión de los caballeros y tal vez Collum sea vital para el devenir del mundo.

     La novela combina las leyendas artúricas con la mitología británica para dar al lector una novela diferente sobre una historia habitual, con un pie anclado en el género fantástico. Si estamos cada vez más habituados a novelas de este género que recrean mundos medievales, en esta ocasión la historia lo hace por derecho propio ya que las gestas de caballeros son vitales para la historia. El autor, en sus más de 700 páginas, no da tregua al lector en esta historia clásica de niño con un sueño, antihéroe o como cada lector lo quiera ver, que sigue los pasos del que fuera considerado casi un dios, logrando que dudemos de si la historia tal vez vaya a repetirse. Y es que uno de los puntos fuertes de la novela, es el lograr hacer algo distinto con los mismos elementos. 
     Me voy a mover en el pantanoso terreno de intentar contar lo más posible sin desvelar nada y os voy a decir que la primera imagen de los caballeros me pareció francamente divertida. Viejas peleas de viejas glorias que hacen que parezcan todos gruñones, casi caballeros de asilo, a los que llega Collum que parece llevar la intención de hacerles mover el culo. Hasta ahí, bien. Pero es que para ese momento ya hemos tenido dos encuentros que dan el aviso de que estamos ante algo bueno: uno con un caballero extraño y otro con una joven más extraña todavía. Y el viaje no ha hecho más que comenzar. A partir de ahí descubriremos la verdadera cara de Merlín, las luchas internas y externas, el rostro de Arturo y qué pasó con el famoso caballero Lancelot y esos amores de los que todos hemos oído hablar. También tendremos la historia de Bedivere, porque todos los grandes hombres tienen una mano derecha ejecutora, y Bedivere se convierte en el perfecto acompañante que todo lo sabe y todo lo ve.
Los personajes despiertan y se desarrollan negándose a permanecer en los márgenes que todos conocemos, con claroscuros que cambian en función del momento y de los intereses propios, a los que se unen los ficticios que llevan el peso de la narración.

     La espada fulgurante es más que una buena historia, es una novela entretenida con un buen equilibrio entre sus dos voces que me mantuvo pegada a sus hojas y me llevó a un viaje imposible para dejarme con ganas de más. Porque hasta ahora no lo había dicho, pero esta es, evidentemente, una novela en la  que hay un viaje. Y he disfrutado el camino.

     "Hace una hora no era nadie, después fui un héroe y ahora soy un asesino".
     Os presento a Collum, haced buen uso de esta amistad.

     Y vosotros, ¿os gusta la novela fantástica?

     Gracias.

lunes, 11 de marzo de 2024

Out. Kirino Natsuo

 


     "Cuando despertó al atardecer, Masako se sentía un poco triste. El hecho de que con la llegada del otoño anocheciera antes era bastante deprimente. Sin moverse de la cama, observó cómo el sol desaparecía paulatinamente para dar paso a la oscuridad. En esos momentos, trabajar en el turno de noche se le antojaba insoportable. No era de extrañar que muchas de las mujeres en su misma tesitura acabaran neuróticas. Con todo, lo que las llevaba a la depresión no era tanto la oscuridad como la sensación de vivir con el paso cambiado, de ir siempre a contracorriente. ¿Cuántas mañanas había pasado atareada, sin un momento para respirar? Siempre había sido la primera en levantarse para preparar el desayuno y la comida, tender la ropa, vestirse, soportar el malhumor de su hijo y llevarlo a la escuela. Había vivido muchos días pendiente del reloj, yendo de aquí para allá, sin tiempo ni siquiera para hojear el periódico o leer un libro, durmiendo menos horas de las necesarias para llegar a todo y sacrificando los pocos días festivos para hacer la colada y limpiar la casa. Ésos habían sido días normales, inocentes y libres de la tristeza que sentía en esos momentos." 

      Ahora que la literatura nipona ya no es una moda, es una elección permanente en las preferencias de muchos lectores, se van a recuperar muchos títulos ya conocidos. Por eso hoy traigo a mi estantería personal una reedición: Out. 

     La verdad es que ni siquiera recuerdo como llego a casa; lo compré, eso seguro, pero a partir de ahí sólo tengo el recuerdo de haberlo tenido en una estantería con el lomo a la vista durante semanas que bien pudieron ser meses. Fijarme en el título y pasar de largo. Finalmente un día de espantoso calor, de estos que lo último que harías es salir de casa, lo cogí. Cuando lo volví a posar era de noche, no hacía calor y se podía pasear pero.. tampoco me apetecía porque en mi libro también era de noche y comenzaba el turno de trabajo de las protagonistas. Han pasado varios años y si alguien me pregunta diré que tras ese comienzo mi única certeza es que tenía que seguir leyendo. 

      Nos cuenta el libro la vida de cuatro mujeres que trabajan en un turno de noche de una empresa de Tokio que prepara bandejas de comida precocinada. No tienen mucho en común salvo unos horario horribles en un trabajo repetitivo en el que a nadie les importa quienes son ni sus nombres. Una de ellas, Masako, lleva ropa parcheada y un coche abollado; otra, Yoshi, es una viuda que cuida a su impedida suegra; la tercera, Kuniko, es una mujer fea que se endeuda por parecer a la moda, y la última, Yayoi, un mujer normal y corriente, casada. Estas cuatro mujeres que van y vienen, se ven envueltas en un momento crucial de solidaridad ante la vida cuando una de ellas mata a su marido y deciden ayudarla a deshacerse del cadáver. No sólo hacen eso sino que, de repente, su vida no es tan monótona y gris. Hay un punto que les ha sacado de la rutina y que, además, puede convertirse en una vída nueva. Excepto por el policía que husmea, y por el mafioso del casino que suena como principal sospechoso.. y por un único compañero de trabajo que parece fijarse en una de ellas.
  
      Es una historia con una crítica social tremenda que se mete de lleno en la novela negra para presentarnos la rutinas, las tristezas interiores y, como no, los asesinatos (sí, plural). Tiene momentos escalofriantes, alguno de los cuales me hizo sonreír porque goza de un sutil humor negro que permite que las mujeres comparen la carne humana con la de las bandejas que preparan a la hora de encarar la tarea del cuchillo. No os hablaré de un libro de ritmo trepidante, ni tampoco de grandes sorpresas o historias retorcidas una y otra vez hasta perdernos y tener que ser guiados por la sagacidad de un policía; creedme, no es ese tipo de policía. Lo que si os puedo decir es que es un libro que disfruté, que sigo recodando el título y también las sensaciones que me provocaron muchas escenas (nunca olvidaré cómo son los baños allí) y eso significa sin lugar a dudas que no fue una mala lectura. Simplemente diferente, con una atmósfera que me sorprendió tanto como la aparente calma de las mujeres y la evolución de la relación entre ellas, un punto este que diferencia al libro de otros del género.

     Out es un libro fascinante por la naturalidad con la que se presentan escenas que helarían la sangre de muchos sicarios de la literatura negra, porque esta vez si que hay sangre y carne, aunque sea envuelta en paquetes. Resumiendo, todo un descubrimiento para quien lo la conozca. 

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

      Gracias

lunes, 6 de noviembre de 2023

Donde no llegan las sombras. Jordi Llobregat

 


     "Quince años antes 
     Las llamas envolvían el edificio bajo la tormenta. Reptaban por techos y paredes, recorrían los pasillos, irrumpían en las habitaciones, en los elegantes salones, en la capilla, en las cocinas y los despachos. Nada escapaba a su ira. Largas lenguas de fuego asomaban al exterior por los altos ventanales. La misma torre del reloj, que unas pocas horas antes se alzaba orgullosa sobre el valle, se había convertido en una tea ardiente a punto de desmoronarse".

     Hace pocos días el propio autor comentaba en redes la salida de su nueva novela, así que dicho y hecho ya tuve plan para este fin de semana. Hoy traigo a mi estantería virtual, Donde no llegan las sombras.

     Estamos ante la segunda entrega de la serie protagonizada por Alex Serra. Tras lo sucedido en la primera parte, Serra se ha retirado voluntariamente de la policía decidida a dedicar sus esfuerzos a buscar a su hermana desaparecida hace veinte años.
     Cuando la novela comienza una niña desaparece en Seu. Sería una más pero a Serra le recuerda físicamente a su hermana. Esto unido al impulso de su antiguo compañero hace que Serra regrese al trabajo con un caso que parece apuntar directamente a su pasado.

     En el caso de esta novela es bastante complicado ponerse a desgranar argumento sin desvelar detalles que puedan condicionar la lectura. La novela comienza con la desaparición de la niña Martina y cómo llega Serra a ver su foto, se mezcla con un sueño y se decide a ir hasta el lugar en el que aparece el cuerpo. Llobregat desarrolla además la excentricidad de Serra en esta novela y es su capacidad para percibir los últimos momentos de las víctimas tocando objetos que estuvieran en contacto con ellos, un punto paranormal que sabe desarrollar sin abusar demasiado para que sus lectores más realistas no sientan que están despegados de la realidad. Ni siquiera llega a hablar de poder, mientras que sí se encarga de tildar de rara a la inspectora en boca de otros compañeros. Rápidamente pone el foco lector en otra niña, ya que en esta novela el autor apuesta por el ritmo jugando con un segundo hilo que el lector ve dirigirse inevitablemente a la tragedia mientras emprende la clásica carrera policial para detener al malo. 
     Roza temas importantes como el bullying o los malos tratos en el entorno familiar, utiliza una ambientación en la naturaleza medida de forma milimétrica para que sirva de respiro pero no de pausa y se ajusta perfectamente a todas aquellas supuestas reglas que tiene que tener una novela para convertirse en un éxito. ¿El problema? que no siempre funcionan. No existe la fórmula perfecta y el lector es caprichoso para decidir. Llobregat parece saberlo y por eso no deja que la acción se detenga, no quiere un lector pensante, busca el entretenimiento puro y duro, la lectura por lectura, el placer lúdico. Y en ese punto, lo consigue. Alex Serra es un buen personaje que ha seguido creciendo en esta novela y que parece tendrá que continuar ya que, aunque es una novela autoconclusiva, le han quedado muchas cosas que decir. Aún así en un mercado lleno de opciones en este tipo de argumentos, la novela necesita tener un punto en el que destaque y esa es la ambientación psicológica, un campo en el que Llobregat ya demostró su valía en El secreto de Vesalio y que ahora vuelve a ser uno de los puntos fuertes de su novela.

     Donde no llegan las sombras es una novela entretenida que se lee de un tirón o, como mucho, de dos.

     Y vosotros, con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

lunes, 9 de mayo de 2022

El viaje de la humanidad. Oder Galor

 


     "Al ascender por el sinuoso sendero que conduce a las cuevas del Monte Carmelo en el Israel de hoy, se puede percibir el majestuoso paisaje que debió de rodear este lugar en la prehistoria. El clima mediterráneo debía de ser agradable durante todo el año, con variaciones moderadas de temperatura. El arroyo que discurre por las montañas en el verde valle contiguo debió de ser una fuente de agua potable. Los bosques junto a la cordillera debieron de ser propicios para cazar ciervos, gacelas, rinocerontes y jabalíes, y en las tierras salvajes, en las áreas abiertas junto a la llanura costera y las montañas de Samaria debieron de crecer variedades prehistóricas de cereales y árboles frutales".

     Desde Sapiens se ha disparado el interés por este tipo de libros así que yo, que no soy fan de Sapiens, también he decidido darle una oportunidad al tema. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El viaje de la humanidad.

     En este ensayo el objetivo es explicar el desarrollo del ser humano desde la aparición del Homo Sapiens hasta nuestros días. Se hace especial hincapié, además, en el hecho de que, si bien el hombre lleva miles de años sobre la faz de la tierra, han sido los dos últimos siglos los que han puesto una mayor revolución y un avance más marcado. Y se busca el motivo de todo ello.

     Oder Galor es economista y, sin embargo, esto no es un tratado de economía. Desarrolla en su libro el hecho de que el ser humano se ha pasado la mayor parte de su existencia en una suerte de pobreza de vida, de tal manera que un aumento de la producción que llegaba gracias a algún tipo de mejora, generaba un aumento del nivel de vida, de la población, que automáticamente suponía una mayor demanda y una vuelta al estado inicial de carencias. Un estancamiento al final en el nivel de vida al que se podía aspirar. Pero esto, nos dice el autor, cambia con la Revolución Industrial. Y es que es a partir de ese momento cuando se observa una mayor evolución del hombre. Ahora no se trataba de vivir mejor y tener más hijos, de repente, era muy importante que tuvieran una formación adecuada para realizar trabajos más especializados, y eso hacía que el dinero se consumiera también en educación y no solo en alimentos y familias mayores. La población crece menos y no se come las ganancias, su esperanza de vida mejora al tener una mejor vida y, además, salen mejor preparados.
Bien, explicado el punto de inflexión, Galor retrocede hasta los comienzos del ser humano para explicar, con una profusión de ejemplos y curiosidades que amenizan la lectura, cómo ha sido realmente la evolución social y económica y la firme unión que hay entre ambas partes. Me ha sorprendido por ejemplo, cuando explica que la división de tareas por sexos que tanto afectaría a la organización social, empezó con la agricultura, que iba marcando los esfuerzos necesarios y la fisionomía de quienes los tenían que realizar. Como añade el autor, las innovaciones tecnológicas son uno de los factores más importantes para el desarrollo económico-social ya que marcan no solo la inteligencia o agudeza, también la capacidad para mejorar las condiciones de vida, aumentar la producción o incluso el grado en el que las políticas se implican y la importancia que tiene esto como impulso.
     También explica los principales problemas que arrastran al mundo en el que vivimos a una desigualdad global que, evidentemente, existe: y habla de geografía, migraciones, política, cultura y, por supuesto, enfermedades. Intenta dar respuesta a estos problemas y también a por qué fue Europa y no Asia el lugar elegido para la mejora exponencial que hizo que se tomara la delantera a otros continentes, marcando una sociedad actual en la que aún podemos ver las marcas de la desigualdad, y es que, del Renacimiento a la Revolución Industrial o las primeras grandes rutas comerciales, está claro el camino que el autor nos marca para que veamos el mundo que nos rodea ya que hay pruebas de que incluso antes de dicha revolución ya se estaban produciendo microrrevoluciones a lo largo y ancho del continente.
     Galor lo tiene claro, entender el pasado sirve para mejorar el futuro. Si hoy somos capaces de analizar lo sucedido y a dónde nos ha llevado, también seremos capaces de utilizar esos conocimientos para que nuestro futuro avance a la misma velocidad. La natalidad controlada que en el pasado ayudó a quela sociedad mantuviera su bienestar por un exceso de producción, ahora además reducirá el impacto ambiental de nuestra existencia y dará aún más tiempo para la formación de especialistas que estarán mejor capacitados para nuevos descubrimientos. Una suerte de bucle infinito de progreso.

     El viaje de la humanidad es una revisión optimista de la historia del ser humano cuya lectura viene amenizada tanto por el lenguaje como por los ejemplos. Un recorrido amable que me ha dado un puñado de datos que no sabía y una forma diferente de ver tanto el pasado, como el futuro.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 11 de septiembre de 2020

Trilogía de Thomas Cromwell. Hilary Mantel

 

     En la corte del lobo, Una reina en el estrado y El trueno en el reino son los  de la Trilogía de Thomas Cromwell de Hilary Mantel. Pero hay más: En la corte del lobo ganó el Man Booker 2009 y también lo hizo Una reina en el estrado. Es decir, que lo ganaron dos novelas históricas, algo no tan común pero además, nunca antes lo había ganado una secuela y tampoco se había dado el caso de que una escritora lo ganara dos veces. Como comprenderéis, sea o no fan de los premios literarios, me sobraban motivos para ir leyendo esta trilogía que finalmente ha puesto su broche con El trueno en el reino.


     Recuerdo haber leído en alguna parte que Enrique VIII tenía tantas esposas como Thomas y haberme reído con la ocurrencia. Pero, ocurrencia o no, Mantel se centra en esta trilogía en la figura de Thomas Cromwell, al que nos presenta casi treinta años antes de su ascenso al poder. Y en un momento, añadiría, que no presagiaba en absoluto en quién iba a convertirse ese niño que recibía una brutal paliza de manos de su padre alcohólico. Y si he comenzado hablando de la cantidad de Thomas que hubo es precisamente porque así nos lo explica su autora, Thomas es uno de muchos, uno más, él. Porque de entre todos los Thomas, nos vamos a fijar en uno solo. Y corremos, corremos porque son muchos años de historia y muchas cosas las que suceden en esta trilogía y aquí lo importante es la caída de Ana Bolena y su final para lo que nos pondrá en antecedentes gracias a otro Thomas, Wosley. También seremos testigos de como Cromwell, que es un trepa no vamos a engañarnos, se va ganando la confianza del rey y Mantel se corona contando la historia de la isla de Albina. No cabe duda, notamos, que es un comienzo prometedor en el que el protagonista es presentado de forma muy literaria en muchas ocasiones como un hombre moderno y excéptico en su tiempo que vive su ascenso al lugar más poderoso "su lugar" porque si algo deja claro Mantel es la importancia de "poseer". Bueno, eso y la volubilidad del rey. Y la trilogía continúa en Wolf Hall con Enrique mirando con ojos codiciosos a Jane mientras Thomas sigue fiel a su afición por los halcones en un poético momento en el que, debido a sus nombres, la autora recuerda ángeles. Cromwell, el enigmático hombre que se puso del lado de una reina hasta que no le quedó más remedio que cambiar su posición, se ha convertido ya en ese gran personaje testigo de todo y artífice de mucho que se mueve conociendo el desprecio que suscita entre las clases altas. La trilogía se convierte en un juego de poderes, enredos y engaños en un almanaque de personajes y sucesos del que es difícil levantar la vista. Y así llegamos a la tercera parte, la mejor según mi opción, de este mastodóntico trabajo que es hablar de los Tudor sin caer en lo de siempre centrándose en el hombre que realmente manejaba los hilos del poder de dicho apellido. Bolena ejecutada con un arma impresionante y la justicia aparece en escena como tema ya en las primeras páginas de esta novela marcada por la vida y la muerte. Y es que lo que hace que la novela crezca es conocer el final y aún así sentir el tirón lector. La trilogía se cierra manteniendo fresco su humor y su ironía, manteniendo el ritmo y un poso casi constante a obra clásica inglesa modernizada desde dentro. Mujeres que son pesadillas y hombres ladinos, temor del lector al futuro en ese momento presente cuyo pulso ha sabido manejar la autora a lo largo de tantas páginas logrando que la trilogía sea más ágil de leer que esta opinión. Cromwell lucha por su idea de Inglaterra, busca una unión, una forma de escribir una historia mejor aunque la pasada seguirá existiendo.


     Tendría que hablar ahora del ritmo de la novela histórica y también del rumbo que le marcan este tipo de novelas que parecen llegar para sacudir ese supuesto polvo que nos empeñamos en atribuir al género como si solo por tratarse de pasado ya perdieran una parte del interés o de la intriga. También debería de remarcar el peso de los personajes femeninos de esta trilogía marcada por Anas, gestos y miradas. No debería de olvidarme de comentar la importancia de los gestos y momentos que entrelazan los tres títulos dando una sensación de historia compacta. Y pos supuesto, las decapitaciones, las muertes limpias y su importancia, el brillo de la hoja que cae, el último gesto, la mirada fija, y las palabras, tan importantes para Mantel. Pero tomé la decisión de hacer una única entrada para hablar de toda la trilogía y eso hace que no tenga tanto espacio. Así que para conocer todo eso, para comentarlo, para hablar del estadista, del caprichoso, o de la temperamental, para hablar de todo, leamos.

     La Trilogía de Thomas Cromwell no solo merece la pena ser leída, además coloca a su autora en un lugar sobresaliente en la literatura contemporánea. Nos os dejéis asustar por su extensión, lo único que pasa es que sus tres títulos ya están en la librería. Todo ventajas.

     Y vosotros, ¿sois lectores de novela histórica?

     Gracias.

viernes, 26 de junio de 2020

El mal de Corcira. Lorenzo Silva


     "Suele suceder así: cuando menos te lo esperas, cuando mayor es tu confianza, mientras son otras las preocupaciones que te absorben. Es ahí donde nos aguarda, sin piedad, el heraldo oscuro que sabemos que anda siempre al acecho y del que preferimos no hacer mucha cuenta, dándole así el privilegio de sorprendernos y desarbolarnos. Sin previo aviso llega y dice nuestro nombre. Y sólo entonces recordamos que no somos más que hojas que el viento levanta, sostiene en el aire y al final del vuelo, largo o corto, alto o bajo, devuelve sin más a la tierra".
     Las sagas con como las telenovelas; protestamos pero ahí estamos diligentemente para continuar con la historia. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El mal de Corcira.

     Bevilacqua se enfrenta a la muerte de un hombre que le llevará a su infierno particular. En esta ocasión el presente le conectará con un momento de su pasado que le ha marcado, su estancia en el País Vasco a finales de los años 80, con ETA totalmente activa, y su salida de allí.

     25 años han pasado desde que Silva nos presentara a Bevilacqua. Una visita que se volvió regular y llegaba a las librerías con una periodicidad bianual en la que el autor mezclaba casos, vidas privadas cada vez más abiertas a medida que entraba Chamorro en escena, y un pulso social que, tal y como comentó el autor en más de una ocasión, bebía de las noticias. Y los lectores sabíamos que Rubén, que así se llama Bevilacqua, había estado en el norte, pero no nos habían explicado mucho más. Y ahora ha sido el turno de bucear en su pasado.

     Para no saltarme nada diré que la trama negra de la novela es correcta, con un final que se resuelve a última hora, aunque a mi me gustaría que no apurase tanto y diera un poco más de carrete a la historia. Pero ya somos viejos conocidos y sabemos nuestros vicios, virtudes y defectos. Y nos encontramos periódicamente como viejos conocidos.
Es muy difícil comentar un libro de una saga tan larga sin caer en la tentación de desvelar algo que uno no debe, por eso voy a centrarme más en el protagonista y lo que el autor ha dibujado en él en esta su entrega más extensa. Silva, que alguna vez ha coqueteado con los recuerdos, se ha sumergido totalmente en un hilo doble para mezclar pasado y presente y otorgar la perspectiva de la madurez a lo vivido por su protagonista cuando aún era un novato. Y es que, si los GC de Silva han estado en todas partes, ETA era un tema que había esquivado. Ahora parece decirnos que más que esquivar el tema ha guardado silencio sobre él, como tantas otras personas que lo vivieron de cerca en su día. Pero el destino tiene un sentido del humor retorcido, y muchas veces hay que enfrentarse a lo que no se dice. Y eso es lo que le sucede a Rubén a partir del caso que tiene entre manos. Descubrimos así y desde esa voz que se acerca a la crónica social más que a la denuncia, como el joven se vio desbordado por la vida y salió del País Vasco llevándose consigo la sensación de haber dejado en la estacada a mucha gente. Aprovecha el autor para hablar de los cambios que se fueron produciendo en ese momento y llega hasta la desarticulación de la banda armada dentro y fuera de las fronteras, y no solo del País Vasco, también habla del punto de inflexión con la frontera francesa. Esto dimensiona a su protagonista, ya conocido de sobra por sus lectores habituales, más si cabe, porque parece mostrarnos una de esas cicatrices que no curan porque no se exponen y que cierran una herida que sigue doliendo con el roce independientemente del tiempo.
      Es cierto que muchos pueden pensar que el tema ETA está de moda y que quizás por eso es por lo que el autor ha decidido utilizarlo en este momento, pero también lo es que no importa el motivo y que ya en sus inicios se nos había insinuado que algo había y que el autor dice que hay temas que es mejor escribirlos desde la distancia que otorga el tiempo para poder enfrentarlos de cara. Y esa referencia al tiempo, a la mirada al pasado, a lo sucedido, a la historia, ya la deja clara incluso en el título.

     El mal de Corcira es una novela que se puede leer de forma individual o como continuación a una de las sagas más extensas de la novela negra dentro de nuestras fronteras. Un libro en el que retoma el tono de hace unas cuantas entregas y que yo, personalmente, había echado de menos.Echadle un ojo, este es el libro de Bevilacqua (quien lo ha leído, me entiende).

     Y vosotros, ¿sois de sagas?

     Gracias.

viernes, 3 de junio de 2016

Donde los escorpiones. Lorenzo Silva


     "Quien teme morirse se muere varias veces al día, todos los días de su vida. Quien no, se muere cuando le toca y ya está."

     Reconozco que soy de esas personas que permanecen atentas a las fechas de publicación de aquellas sagas que me gustan. Por eso me impacientaba a medida que se acercaba la salida del título que hoy traigo a mi estantería virtual. Se trata de Donde los escorpiones.

     Esta vez Bevilacqua y Chamorro tienen que viajar a Afganistán. Ha muerto un militar en la base y les asignan el caso en el que todo parecen incógnitas, incluso el comportamiento del soldado en los últimos tiempos. De hecho, la muerte no parece en absoluto un ataque talibán, por eso les toca formar un pequeño equipo y recorrer los 6000 kilómetros que les separan de la base de Afganistán, para investigar lo sucedido.

     En esta novena entrega, Vila (Rubén Bevilacqua) y Chamorro, salen del país hasta la base de Herat, en Afganistán, un lugar que conoció de primera mano y que ha querido que todos sus lectores conozcamos, o tal vez no olvidemos, que existe.  Un sargento degollado es el punto de arranque del caso central en una novela que comienza en una de las zonas más conflictivas de Madrid, como si quisiera recordarnos su autor que hay guerras que se libran en casa todos los días. Una base de la OTAN, un tiempo abrasador y un lugar que cambia a quienes viven en él, como nos va demostrando la historia a medida que avanzamos, son los elementos en los que se asienta la novela. Una historia con un Vila que va cumpliendo años sin perder ese aire descreído de "perro viejo" y que sigue acompañado de su inseparable Chamorro, su relación más duradera como nos dice en un momento determinado de la historia. Sus personajes evolucionan mientras los lectores empezamos a temer la frontera de los 60 años en su indiscutible protagonista, que cuenta ya con un hijo mayorcito, y también las relaciones entre ellos, pasando de la camaradería a la amistad que forja llevar un cuarto de vida juntos o verse en situaciones complicadas.
   
     Lorenzo Silva demuestra una vez más que cuida a sus lectores. Y eso se hace libro a libro, permitiendo que los recién llegados se incorporen a una serie que ya va por la novena entrega sin necesidad de hacerlo por la primera, y que tras haber leído el título elegido, puedan decidir libremente si quieren o no comenzar por el principio y seguir avanzando. Quien lo haga descubrirá el respeto del autor por el rigor a la hora de documentarse, y también el que le profesa a la Guardia Civil y su labor, en un género que parece estar plagado de policías. Un estilo depurado bajo la voz de Vila, en el que la reflexión personal salpica una historia bien construída y francamente entretenida, completan esta novela que me ha durado apenas un par de ratos. En cuanto a lo que sucede una vez toman el Hércules... eso lo tendréis que leer.

     Podría decir que he quedado satisfecha con esta novela, pero no. Lo cierto es que me quedaría corta diciendo eso: he disfrutado de la historia, del lenguaje cuidado y el entorno totalmente desconocido que había apenas vislumbrado en el anterior título del autor. No dejéis de echar un ojo a esta saga o, al menos, a este título. Esperemos que sus protagonistas sigan teniendo mucho que contarnos aún.

     Y vosotros, ¿cuál es la saga literaria que más os ha gustado?

     Gracias

jueves, 10 de marzo de 2016

El silencio de las tierras altas. Steinar Bragi


     "La naturaleza entera guardaba silencio. Las nubes que surgían del horizonte se oscurecían y se hacían más nítidas, y después se fundían con la noche.
     Los cuatro estaban en silencio. Sólo se oía el débil murmullo de la radio. En el asiento trasero, Vigdís leía un libro mientras Anna se había despertado de una breve siesta y acababa de abrir una cerveza. Entre las dos estaba el perrito de Anna, un pastor islandés que había adoptado cuatro meses antes."

     Superado ese momento en el que pensé que estaba ante otra novela nórdica negra, ya que me explicaron que no era precisamente eso, empecé a prestar atención a este título. Finalmente me lo traje a casa y por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El silencio de las tierras altas.

     Dos parejas de jóvenes de familias de clase media alta, urbanitas y con ganas de experimentar, se embarcan en la aventura de recorrer la Islandia más inexplorada. Cargados de provisiones entre las que se incluye más bienes de lujo que suficientes, comienzan un viaje que se verá interrumpido cuando chocan contra una casa. Serán auxiliados por los propietarios, una pareja un tanto extraña que mantiene su hogar completamente cerrado al exterior, hasta el día siguiente, momento en el que comienzan a intentar abandonar un lugar al que parecen condenados a regresar.

     Como comenzaba diciendo, El silencio de las tierras altas no es una novela negra. Es una historia con una gran carga psicológica que recuerda, a grandes ratos, a aquel Fin de David Monteagudo que tanto éxito tuvo en nuestro país. Vestido de crítica social y con capítulos que comienzan nombrando al personaje que va a dejar patente su visión de cómo transcurren los hechos, el autor enfrenta dos mundos: el mundo tecnológico y despreocupado, y la naturaleza salvaje que, de repente, irrumpe sin avisar en la vida de estos jóvenes. Perdidos en aquello que pretendían explorar como diversión, sin cobertura de móvil, acogidos por una extraña pareja en un lugar más extraño aún, veremos como no sólo no parecen ser conscientes de haber abandonado su habitual zona de confort, si no que ni siquiera son realmente conscientes del peligro que pueden estar corriendo.
     El autor nos presenta de este modo su base crítica sobre la que bascula prácticamente toda la historia: la falta de cabeza y de responsabilidades, la falta de instintos como el de la supervivencia que están aletargados por una vida de seguridad en la que, el mayor de los problemas, puede ser no ver satisfecho cada uno de los deseos. Y serán precisamente cuatro jóvenes venidos de este mundo que, pese a las diferencias culturales, nos resulta tan familiar, los que tengan que enfrentarse a una aventura que acabará siendo todo menos divertida. De hecho cuando vemos algunas de las decisiones que toman sus protagonistas, por ejemplo separarse, es posible que tengamos ganas de dar dos gritos como si pudieran oírnos.
     Bragi va cargando su novela de una tensión creciente que sufre el lector, ante el entorno, la inconsciencia, el desconocimiento, para llevarnos a un final no exento de polémica. Un final en el que llevamos pensando desde la mitad de una novela que se lee en un suspiro por el ansia de conocer el desenlace y que, no me cabe duda, suscitará opiniones para todos los gustos.

     La segunda novela de Steinar Bragi, y primera publicada en nuestro país, ha resultado una lectura opresiva e inquietante. Un libro francamente entretenido para una tarde o dos de invierno en las que nos apetezca desaparecer de nuestra acogedora casa para sumergirnos en una aventura mucho más peligrosa.

     Y vosotros, ¿habéis sucumbido ya a la moda de los escritores nórdicos?

     Gracias

martes, 1 de marzo de 2016

La última salida. Federico Axat


     "Ted McKay estaba a punto de pegarse un tiro en la sien cuando el timbre de su casa empezó a sonar con insistencia."

     Hay veces en las que uno tiene ganas de que salga un libro, y lo marca en el calendario y lo espera mirando como si de ese modo los días pasaran antes. Otras en cambio uno lee el libro y no puede comentarlo, porque otros no lo han leído y, apenas pasadas unas páginas, se da cuenta de que es uno de esos libros que se disfrutan dos veces... siempre y cuando no cuente nada de la trama a quien lo lee detrás. Entonces empieza otra espera, la segunda, la que viene detrás de la fecha de salida y que es aún peor porque no puedes adelantar lo que pasará en la siguiente página o el capítulo que va después. Eso es justo lo que pasa con el libro que hoy traigo a mie stantería virtual. Hoy traigo, La última salida.

     Cuando conocemos a Ted, un hombre con una buena posición y una familia que nos harían pensar que es feliz, está con una pistola apuntando a su cabeza. Ted ha decidido suicidarse; está solo en casa y tiene todo previsto. Todo excepto que llamen a su puerta interrumpiendo ese momento al que tantas vueltas ha dado planeándolo. "Abre la puerta. Es tu última salida" le dicen desde el otro lado. Ted nervioso ante la insistencia y el tono en que le habla quien quiera que esté al otro lado, decide abrir la puerta, y con ella, la caja de pandora.

     A partir de aquí, hay libros que se cuentan por sus letras y otros por sus sensaciones. En este caso, y evitando desvelar ningún apunte de su trama, prefiero decantarme por lo segundo.
     Axat ha conseguido un libro que destaca por su atmósfera angustiosa. Una atmósfera que se cierne más sobre el lector que sobre el protagonista, que será manejado por un narrador cuya fiabilidad será puesta a prueba una y otra vez. Descripciones precisas, con una extensión medida a fuego, acompañarán a una acción tensa que no necesita de grandes carreras para llevarnos página tras página necesitando saber en qué tipo de laberinto nos ha introducido el autor. Y es justo en este punto en el que necesitamos comentar lo que sucede con otro lector, sabemos si somos nosotros los que tememos estar equivocados o si somos más listos que el propio protagonista, convirtiéndose este punto en la parte fuerte del libro: consigue involucrar al lector en una acción que traspasa las páginas de la historia para que nos preguntemos qué sucede.

     Cuando hablamos de thriller, tengo bastante claro que hay dos tipos de libros: unos nos llevan volando intentando adivinar quién hizo qué, y nos dan vueltas en torno a tramas vertiginosas; otros en cambio nos hacen pensar en ellos incluso cuando no los tenemos delante, esos son los que nos obligan a seguir leyendo para pisar firme, para saberlo todo y no limitarnos a un único punto. Y los segundos son los que se disfrutan realmente, porque en ellos nos dejamos llevar hasta ser un peón más de una historia que llega a absorbernos. Y La última salida pertenece a este segundo tipo de libros. Esos en los que conocemos a los personajes por su nombre de pila y buscamos baja cada palabra una pista para avanzar una línea por delante. Personajes que son tratados sin piedad por su autor, que tampoco siente piedad ante un lector que, en muchos casos, se descubre sonriendo al descubrir una pista que había pasado por alto varios capítulos atrás. Habla el autor de laberintos, y es casi seguro la mejor definición para un libro en el que nos encontraremos un gran juego de espejos en el que nada es lo que parece, y en el que todo es, al mismo tiempo, tal y como hemos visto. Una trama llena de malabares que nos lleva a un final tan lógico como inesperado.

      Hoy no me voy a limitar a recomendaros la lectura, hoy os voy a dar un consejo: esta vez tenéis que intentar ser los primeros en leerlo, aseguraros de que nadie os pueda estropear una sola línea, ni una sensación, ni una mueca de incredulidad o una sonrisa satisfecha al comprobar que todo encaja. Y cuando penséis que ya lo habéis leído y que todo está en su sitio, y que ya podréis cerrarlo tranquilos y dormir en paz o salir a tomar un café y retomar vuestras rutinas... Entonces leed el epílogo.

     Y vosotros, ¿cuál es el último libro que os hizo contener la respiración?

     Gracias

miércoles, 9 de diciembre de 2015

El puñal. Jorge Fernández Díaz



     "Aquel sábado fue un día realmente duro: después de haber acribillado a cinco o seis en la retirada, un francotirador inglés con una mira infrarroja me paró en seco y me abrió un buraco en la barriga. Fue en el combate de Monte Longdon. Y cuando desperté estaba todo remendado en una tienda de campaña: nos habíamos rendido. Al volver me dieron tres medallas y me encerraron en una sala psiquiátrica del Hospital Militar."

      Es muy difícil no fijarse en esa mirada que parece taladrar, y que ilustra la cubierta de este libro. Cuando pasas por delante, en cualquier librería, se van los ojos a esa mujer de oscurísima mirada y labios rojos. Y, al final, bajo esa atracción, el libro suele terminar en casa. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El puñal.

     Conocemos a Remil, un excombatiente de Malvinas que trabaja para una agencia secreta. Su último encargo consistirá en vigilar a una abogada española que acabará por obsesionarle. Una mujer que parece llegar con intención de buscar empresas para trabajar con vinos, pero cuyas intenciones distan mucho de quedarse ahí.

     Lo primero que llama la atención de El Puñal es el narrador. La historia que nos cuenta el propio Remil, tiene mucho de espontánea cuando en realidad nos relata un mundo oscuro y violento. Una historia dura que habla de política y de amor: de poder. Una relación nada sana y llena de pasión y un mundo plagado de corrupción son los dos pilares en los que se apoya esta historia; pilares que no flaquean y que no conceden tregua alguna al ser humano. al menos no en el Argentina que nos dibuja el autor. Dos protagonistas que no buscan ni van a redimirse, y una ambientación bárbara en la que los argentinismos no suponen un escollo para avanzar son el resto de los ingredientes de esta historia en la que si alguien puede ser corrupto, lo es. Sin treguas ni concesiones.
 En un momento en el que las novelas de narcos parecen estar de moda, el autor salta de las calles y esferas medias a aquellas que son realmente altas para mostrar la parte más oscura de aquéllos que ostentan el poder. Un poder podrido que no tiene ningún reparo en mostrar en una historia que, a ratos, nos suena demasiado por haber leído algo aquí y allá en páginas de noticias. Tal vez sea eso o el tono descarnado que utiliza el narrador, lo que hace que la novela destile realismo por los cuatro costados. Y precisamentente por eso, no tardamos mucho en darnos cuenta de que estamos ante una novela genial. A medida que avanzamos entramos en una historia que no da tregua a un lector que avanza por esa trascienda negra negrísima que dibuja Jorge Fernández Díaz. Una oscuridad que no queda redimida por el amor, porque no es ese tipo de amor el que presenta. La atracción entre Remil y Nuria no podía ser de ese tipo, son dos personajes rudos, curtidos cada uno a su modo; él a golpes, ella en esa otra vida un par de escalones más arriba. Si juntas a ambos... la crueldad y los instintos no pueden tardar en aflorar.

     Dice el autor, y él es periodista, que un periodista solo puede publicar un 10% de lo que sabe. Y si uno coge este libro conociendo esa afirmación, es precisamente cuando lo negro se torna casi estremecedor, porque esa realidad que intuímos se dibuja, y esos personajes que hemos mirado y encontrado en sus páginas empiezan a dibujar sus caras con otros rostros o nombres.

     Una historia francamente buena que ha resultado todo un descubrimiento. Narcopolítica a golpe de letra en una novela que me ha durado apenas un par de tardes. Tened en cuenta este título.

     Y vosotros, ¿cuál ha sido vuestra lectura durante el Puente de la Constitución?

     Gracias

     PD. No olvidéis esta vez leer los agradecimientos, con anécdota sobreactuada incluída.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Detrás de Puerto Escondido



     "Las primeras oraciones son puertas a mundos."
     Ursula K. Le Guin

     Muchas veces, por no decir la mayoría, no tenemos en cuenta todo el trabajo que se esconde tras una novela. Nos fijamos en si está documentado en los grandes hechos, esos que nos suenan a todos, y también en las labores de corrección y traducción. Pero realmente, la importancia suele estar en los detalles pequeños, y esa es la parte que más trabajo puede dar. Siguiendo esta pista, elegí una novela que está en todas las librerías "Puerto escondido" y decidí buscar tras sus letras. De este modo, me reuní con una persona que estuvo ayudando a la autora a pulir esos detalles que apenas se aprecian pero que dibujan el conjunto. Me puse en contacto con un hombre, vamos a llamarle Jose, al que he dibujado durante unos días como un confidente que me iba a revelar los secretos, os he explicado que estaba oscuro, que llevaba una gabardina y un sombrero de fieltro y también que me esperaba en un coche en una zona mal iluminada de un parking de las afueras. Bien... nos tomamos un café en una terraza.
     Lo primero que me llamó la atención fue la buena disposición a hablar conmigo, de hecho estaba incluso sorprendido de que alguien quisiera preguntarle a él sobre un libro. "Es muy importante que un escritor acuda a una fuente que le pueda proporcionar información de primera mano, así que no podía negarme cuando recibimos la llamada de María." me comentó con una sonrisa antes de sorprenderse al comprobar que mi comentario sobre la importancia a la hora de documentarse iba dirigida a él, por la ayuda prestada, y por extensión a todas las personas que ayudaban a los escritores. "En realidad no me lo había planteado nunca. Supongo que es lógico lo que dices, pero sigo sin ver el mérito a echar una mano cuando alguien pide ayuda." De hecho, se sentía halagado, sobre todo porque afirmó ser "lector de novela, principalmente novela negra, desde hacía varios años". "En realidad -me comentaba -,cuando María se puso en contacto conmigo, fue casualidad que cogiera yo el teléfono. Me comentó que estaba escribiendo un libro y me dio una idea muy por encima de lo que había pensado y me explicó en qué partes podía necesitar mi ayuda. Me fue imposible decir que no." Y eso que tirándole un poco de la lengua terminó por reconocer que sabía de gente que tal vez no hubiera estado tan dispuesta a colaborar, pero lejos de pretender ganar un mérito con ello, se mostraba casi sorprendido. Al cabo de un rato ya me había puesto al día sobre la dinámica de las consultas "ella me iba preguntando lo que necesitaba, muchas veces a niveles de protocolos muy generales, y yo comprobaba siempre cada uno de los casos. Lo cierto es que me sentía responsable por si le decía algo que no fuera del todo correcto o no era lo suficientemente claro al respecto y daba pie a que lo entendiera mal." Una responsabilidad comprensible, ya que estaba hablando con el hombre que proporcionó la pistola a Valentina Redondo, protagonista de "Puerto escondido" que impuso como condición no llevar una pistola de damisela. "Para que te hagas una idea, el otro día me consultó una cosa sobre su nueva novela y cuando me quise dar cuenta estaban esperándome mientras escribía la respuesta ajeno al tiempo que llevaba sentado." Y sí, ahí levanté la cabeza y no pude evitar preguntarle al respecto. La autora ya ha anunciado que está escribiendo la segunda novela, pero tener delante a alguien que puede saber algo implica la pregunta directa. Pero no, no tuve suerte: "Ni siquiera en la primera novela conocía la resolución, siempre se guardaba los detalles y únicamente me preguntaba sobre los procedimientos o detalles que necesitaba saber. Tampoco yo le preguntaba, aunque tengo que reconocer que me impacienté tanto con el resultado que el mismo día que salía a la venta ya estaba comprándolo en formato digital. Nada más salir." Esa parte la comprendemos todos, supongo que cualquiera de nosotros hubiera hecho lo mismo, aunque la autora le regaló un libro en papel, le pudo la urgencia de tenerlo delante. Una urgencia en la que supuse que influía el hecho de querer ver el conjunto, y saber si su ayuda había dado los frutos esperados. "La verdad es que me ha gustado mucho la forma que ha tenido María de tratar a la Guardia Civil, un cuerpo olvidado muchas veces en la novela negra, aunque no tanto últimamente, que parecía centrarse siempre más en el detective o policía, como sucede en la novela norteamericana. Es importante encontrarse con alguien que se preocupa de que algo tan simple como el protocolo para acceder al escenario de un supuesto crimen, siga los pasos adecuados. Y también que sepa lo que sucede cuando parece que no se siguen, ya que no vivimos en un mundo perfecto en el que siempre se pueda seguir a rajatabla lo que pone sobre el papel.Que le interesen las opciones. Las correctas para cada situación. Por eso me gustan tanto, por ejemplo, las novelas de Lorenzo Silva."  Es decir, que no sólo es una persona que ayuda "en la medida que puede", como me aclaró varias veces con una sonrisa, sino que además se fija en los detalles y tiene una trayectoria lectora. Por eso no pude evitar preguntarle por la piratería: "Es muy difícil ponerle puertas al campo y la piratería es algo que hay que atajar. Es un problema real que hay que estudiar para encontrar la manera de encararlo antes de que cause más daños. Que ya los causa."

    Para un lector como yo, no deja de resultar curioso encontrarte con alguien que te cuenta como el escritor cuyo libro has leído, tiene que vencer la vergüenza que supongo, sobre todo en un primer libro, y llamar a puertas que puedan proporcionarle la ayuda necesaria para poder describirnos las acciones que ya tiene en la cabeza. "Cuando María me llamó, ya tenía formada una idea muy general, me dio una línea muy somera para explicarme lo que necesitaba exactamente, pero realmente es muy especial ese momento en el que ves el libro en los estantes de la librería. " "La verdad es que tengo que reconocer que me hace ilusión, que lo compré con ganas y lo leí igual, y acudir a la presentación que realizó fue una experiencia estupenda. En general, todo esto está siendo una experiencia estupenda para mí y la estoy disfrutando. Es toda una oportunidad."  Y es que, efectivamente, ha tenido la gran oportunidad de participar en el proceso de gestación de una novela, y que, tal vez, le haya metido el gusanillo de intentarlo, ya que es un aficionado a la literatura de género: "¿Escribir yo? Qué va (casi entre risas), ni siquiera se me había ocurrido. Una cosa es poder colaborar en la medida que puedo y otra muy diferente es escribir un libro. Sigo admirado y sorprendido de toda la trama tan compleja que tenía esta chica en la cabeza desde el primer momento. Esa capacidad inventiva y la habilidad para hilar las ideas y que, además resultara tan entretenido e interesante. Tengo que decir que me ha gustado muchísimo leer Puerto escondido, y que, de hecho, tengo tantas ganas como cualquiera de saber qué tiene en la cabeza para su siguiente novela."  No sé yo si me fío de estas últimas palabras, porque de algún modo no puedo evitar pensar que algo sabrá, al menos una pequeña parte. Por eso insistí intentando saber qué le había preguntado en las últimas semanas, cualquier cosa, un pequeño resquicio, una grieta... Pero justo en ese momento se acabó la entrevista. Mirando el reloj, se despidió cortesmente con la misma sonrisa que había mantenido durante toda la charla. Supongo que llegado este punto, sólo nos queda esperar.
Y tener mucho cuidado si decidimos hacer reformas en una casa vieja, sobre todo si comienzan por el sótano. No olvidemos que justo así es como comenzó todo...

     Esta vez el formato es diferente, no sólo preguntas y respuestas, sino también impresiones. Ha sido una experiencia estupenda poder asomarme detrás de Puerto escondido y descubrir a una de tantas personas que participan desinteresadamente en la creación de una historia, de mil. Y, para qué negarlo, también me he reído cuando me han presentado a una María nerviosa y casi tímida que se dirigía con sus preguntas al que, en aquel momento, era un completo desconocido. Hoy lo sigue siendo, por eso sigamos llamándole, por ejemplo, Jose.

     Tengo que dar las gracias a esta persona por haberse prestado a hablar conmigo desde el primer momento. Y también por la parte que le corresponde en esta historia ya escrita y en las que estén por venir.

     Y, como siempre, gracias a todos los que os pasáis por el blog.


martes, 24 de noviembre de 2015

El estrecho del Lobo. Olivier Truc


     "Desde hacía más de una hora, la mayoría de los hombres eran invisibles.
     Algunos llevaban escondidos mucho más tiempo. Aguardaban, situados estratégicamente en las dos orillas a una distancia de quinientos metros. Los que estaban embocados en Skvaloya, loa isla de la Ballena, se hallaban en sus puestos desde la tarde de la víspera."

     Muchos fuimos los lectores que quedamos sorprendidos con Olivier Truc cuando desembarcó con El último lapón, tanto por estilo como por ambientación escogida. Supongo ue por eso me quedé con curiosidad, y ese es también el motivo de que hoy traiga a mi estantería virtual, El estrecho del lobo.

     Nos vamos a Hammerfest, un pequeño pueblo situado al norte de Laponia. Allí muere ahogado un ganadero durante un incidente en un paso de renos. Extraño, pero no tan extraordinario. Sin embargo, apenas unos días después el propio alcalde del pueblo aparece muerto allí convirtiendo las dos muertes en sucesos extraños y posiblemente relacionados. Klemet y Nina serán los encargados de investigar y resolver un caso con más ramificaciones de las esperadas, en un lugar aparentemente tranquilo.

     Pese a seguir la estela  y compartir protagonistas como corresponde en una saga, no es necesario haber pasado por el primer libro para llegar a este. Dicho lo cual, que siempre me parece importante resaltar, estamos ante un thriller con varios componentes que llaman poderosamente la atención. En primer lugar, una vez más la ambientación. Un pueblo pequeño situado tan al norte como para que ya nos hagamos cargo del frío, en el que además se da la peculiaridad de la luz. La investigación se desarrolla en un momento en el que la luz se ha dilatado más de lo imaginable para cualquiera de nosotros, en un entorno que intuimos además luminoso por la nieve. Nos habla además de un lugar a priori tranquilo, con renos y pastores, en el que hay muchos más intereses de lo que nos pudiera parecer. Porque es cierto que cuando hacemos nuestra vida ordinaria no pensamos en el lugar del que provienen todas esas cosas que nos facilitan la tarea. No se nos ocurre pensar que tal vez, en un remoto lugar al norte de Laponia, haya una lucha de intereses para extraer riquezas. Y esa denuncia, que iría unida al medio ambiente como ya hiciera en la anterior entrega, es una constante en la novela.  Y es que, de la oscuridad a la luz, muchas son las similitudes entre ambas. Truc no presenta una novela de ritmo rápido, ni siquiera en sus primeras páginas, pero si que nos deja un ritmo casi a golpe de metrónomo que avanza imparable a lo largo de su escrito. Se une además ese toque costumbrista en el que nos explica el lugar elegido y descubrimos, por ejemplo, la importancia de los buzos en tan remoto lugar. Y a partir de ahí y mientras el sol avanza en una guerra para superar las 23 horas diarias de luz, desarrolla una novela francamente entretenida e interesante.
Va desgranando sucesos casi a ritmo de crónica, buscando un realismo que se ve respaldado por el desconocimiento del lector sobre el lugar elegido, y nos regala una trama de corrupción e intereses creados. Junto a estos la trama irá destapando también los rencores y pequeños engaños del lugar, a la vez que nos va desgranando un poco más la historia de los protagonistas mientras nos presenta a otros personajes nuevos, todos ellos complejos, bien armados.
     El resultado es una novela que se antoja casi exótica en su viaje a Laponia sin noche, pero que supera perfectamente este punto para permitirnos disfrutar también de la trama. Un estilo depurado y sin artificios, un poco de costumbrismo y una resolución sin flecos, convierten a El estrecho del lobo en una buena opción de lectura para estas tardes frías que parece se nos han echado encima. Y no, no voy a hacer la broma sobre si hará más frío en el libro, o al otro lado de la ventana.

     Por cierto que ayer no os pregunté, ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias