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lunes, 3 de octubre de 2022

La promesa. Damon Galgut

 


     "En cuanto la caja metálica pronuncia su nombre, Amor sabe que ha ocurrido. Lleva todo el día tensa y migrañosa, casi como si hubiese recibido en sueños una advertencia que ahora no recuerda. Una señal o una imagen apenas debajo de la superficie. Los problemas, en el fondo. Fuego subterráneo. 
     Cuando pronuncian las palabras en voz alta no se las cree. Cierra los ojos y niega con la cabeza. No, no. No puede ser verdad lo que su tía acaba de contarle. Nadie ha muerto. Es una palabra, nada más. Observa la palabra depositada sobre el escritorio como un insecto patas arriba, sin explicación".

     Sé perfectamente que no se debe de comprar un libro por su cubierta pero, a fin de cuentas, nadie dijo que no se debiera de comprar. Y, ¿habéis visto la mirada de ese niño? Pues por eso hoy traigo a mi estantería virtual, La promesa.

     Y ahora, vamos a conocer a los Swart, una familia blanca Sudafricana durante el apartheid. Que así, como comienzo sobre lo que trata la novela, ya es interesante. Pero avancemos: la novela comienza con la muerte por cáncer de Rachel, una mujer que vive con sus tres hijos a las afueras de Pretoria. Antes de morir Rachel le hace prometer a su marido, Manie, que le dará a la criada Salomé las escrituras del anexo a la casa en el que vive. Y esta promesa es oída por Amor, su hija pequeña. Y ahora Rachel a muerto, a Manie parece importarle poco la promesa que hizo y Amor se convierte en un sonido molesto para toda la familia cada vez que recuerda la promesa que se hizo a su madre. Y creedme que lo hará.

     A partir de a promesa se desarrolla esta novela dividida en cuatro partes con un título revelador cuyo significado el lector no tarda en descubrir, más o menos en la segunda parte uno ya lo tiene claro. Desarrolla así la vida de los miembros de esta familia que puede considerarse todo menos afortunada. Desde una hermana infeliz y ambiciosa hasta otro que vive a la sombra de un delito y se cuenta todo al lector de una forma casi fragmentada, variable y utilizando un narrador que parece interpelar al lector para que no proteste por las formas o directamente porque mantiene una actitud que es necesario señalar. Y, evidentemente, el lector no puede defenderse de las puyas, solo puede sonreír cuando nota que los protagonistas tampoco están a salvo del narrador. Aún así, la novela trata de mucho más que de los Swart, la novela trata de Sudáfrica y el cambio radical que vive el país en poco tiempo, así que cada parte de la novela no solo mira hacia un personaje, también refleja una época distinta e importante del país, dejando de este modo un completo y complejo retrato que queda marcado por Mandela o Zuma y que tiene personajes secundarios de lo más pintoresco pero que ya no os voy a citar para que os resten sorpresas si es que os decidís a leerlo.
     Galgut concibe la novela como una suerte de representación teatral en la que nada es azar y la forma de contar las cosas choca con la dureza de muchos momentos, dando como resultado un contraste sobrecogedor que, a mi, me ha pillado por sorpresa en más de una ocasión. Tened en cuenta que de algún modo hasta este momento había hablado de la historia con una cierta ligereza pero ahora os voy a preguntar si realmente cree alguien que Sudráfrica ha vivido una historia reciente tranquila y bonita. No, ¿verdad? Pues el autor ha encontrado la forma de relatarlo para que no se parezca a otros libros, para dar una voz única que se ha alzado merecidamente (a mi entender) con el último Booker Prize. Tampoco os voy a desvelar si finalmente Amor cumple la promesa que se hiciera a su madre, entre otras cosas porque, como diría el narrador, no os importa demasiado y es que, en esta novela, lo importante es todo lo demás. Nadie está libre de alguna culpa.

     La promesa es un libro que merece la pena por lo que cuenta, por cómo lo cuenta, por la voz, la prosa y por tantos otros motivos que el lector va descubriendo a medida que avanza en su lectura.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

miércoles, 16 de diciembre de 2020

Los amantes mariposa. Benjamin Lacombe

 


     Hace ya mucho tiempo que los libros ilustrados dejaron de ser libros infantiles. Cada vez más gente los colecciona y busca al ilustrador favorito, la colección adecuada... No se compran para el pequeño de la casa, son propios. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los amantes mariposa.

     Conocemos a Naoko, una joven japonesa que, con catorce años ve cambiar su vida. Le toca dejarlo todo para aprender a convertirse en una buena esposa. De la sumisión al padre, a la sumisión al marido. Naoko comenzará su nueva vida acompañada de Suzuki y un puñado de recuerdos, negándose al blanco. Negándose a ser quien le dicen en realidad, ojalá fuera un niño... ojalá literatura... se pone un kimono, ahora es un niño y sale a las calles. En ellas hace un amigo, Kamo, inseparables, amistad sincera aunque Kamo ve un niño en Naoko. Son libres, son mariposas...  Hasta la edad marcada para la boda en la que Naoko tiene que partir y deja un haiku... "rana tal vez el amante lo sepa".

     Benjamin Lacombe es uno de esos ilustradores que, con el paso de los años, cada vez más gente lo conoce y ha pasado a la categoría de artista con la misma naturalidad con la que sus páginas se llenan de dibujos. El libro que hoy nos ocupa pertenece a esos que firma en solitario en los que historia, texturas e ilustraciones componen un todo desplegable y armonioso para el lector. Y es que no voy a mentir diciendo que la historia es original porque está claro que en las tramas orientales literarias es común que las jóvenes busquen la libertad del sexo masculino. No nos son ajenos sus disfraces ni sus amores una vez se han consumado los cambios de imagen. Hay que buscar por tanto un motivo para acercarse a estos amantes mariposa. Y no es otro que la plasticidad. Ya sea el texto, las formas, las palabras, los dibujos o esos superpuestos que los convierten en estampas cambiantes gracias a troqueles y pequeñas trampas visuales. El caso es que es un libro objeto formado por grandes páginas con textos escuetos en las que son los dibujos quienes hablan desde la estética oriental. A partir de ahí es personal la elección ya que no es una novela, claro, ni nos va a proporcionar horas de lectura, es apenas un librito escueto hasta dibujado. Pero es hermoso. Y los amantes de los libros cometemos el pecado de la frivolidad con más libertad que ningún otro colectivo porque, además de pecar, presumimos de ello.  Yo ya os he contado la historia, al menos hasta donde está permitido sin relatar el final, y os he hablado de la estética... más no puedo hacer.

     Los amantes mariposa es un regalo para quienes buscan combinar texto e ilustración con una historia bonita hasta simplemente escrita pero que, además, va dibujada.

     Me gustan los libros ilustrados, suelo mirarlos; a veces con placer, otras con profundo estupor. Unas veces veo joyas y otras me pregunto cómo pretenden incentivar la lectura con unos dibujos tan tenebrosos. Pero los miro. Todos.

     Y vosotros, ¿os fijáis en los libros ilustrados?

     Gracias.



martes, 11 de noviembre de 2014

Amok. Stefan Zweig




     "- Aunque, espere...quizá sí que pueda explicárselo... ¿Sabe qué es el amok?
     - ¿Amok?... Creo que se trata de... una especie de embriaguez entre los malayos.
     - Es más que una embriaguez..., es una locura, una especie de rabia humana..., un ataque de monomanía homicida, insensata, que no se puede comparar con ninguna intoxicación alcohólica..."

     Siempre es un placer volver a las letras de Zweig, a sus pasiones, a sus obsesiones, a su Europa. Por eso, también es un placer decir que hoy traigo a mi estantería virtual, Amok.

     En el relato Amok o El loco de Malasia viajamos en un barco de Asia a Europa en 1912. El barco, el Oceanía, está atestado de gente, así que acompañamos al protagonista y narrador en un pequeño cambio de rutinas buscando la tranquilidad que otorga la soledad; decide dormir por el día y subir a la vacía cubierta nocturna. Allí conocerá a un hombre que, presa de una terrible obsesión, le desgranará su historia durante las largas horas de una de esas noches.
   
      Zweig es un autor al que gustaba servirse de secretos y obsesiones para desentrañar la psicología de sus personajes, muchas veces colocados por decisión propia en situaciones extremas. En este caso será un médico de Leipzeg quien sufrirá esa obsesión, a la que pone el nombre de Amok y tiene formas de secreto entregado por una mujer. Conseguirá en apenas un puñado de páginas que nos sentemos a su lado, como el improvisado oyente, y compartamos sus reflexiones. Primero su curiosidad por el hombre silencioso que parece ocultar algo, necesidad de empujarlo a hablar, y después nos hará testigos de su historia. Una historia que derrama en forma de torbellino de palabras elegidas con cuidado para no resultar almibarado ni exagerado, pero sí elocuente en los sentimientos de lucha interior. Amok no es una historia basada en el simple amor romántico, sino mas bien en la propia integridad, la fortaleza o debilidad  y la convicción de ser fiel a uno mismo. Y también sobre el peso del conocimiento. Construye así un relato que va ganando terreno al lector, se apresura y lo contagia con la historia, o tal vez lo contagia de la historia. Porque eso es lo que destaca en las novelas de este escritor, que sus letras son contagiosas y sus obsesiones compartidas. Y quizás es por eso por lo que vuelvo a sus títulos una y otra vez.

     Zweig nunca ha necesitado extenderse más que lo justo para hacernos partícipes de sus historias desprovistas de florituras para alcanzar mejor así al testigo de lo que nos relata. Y aquí no es una excepción. Quizá por eso he elegido un libro de relatos y me he limitado a hablar del que le da nombre. Porque todos ellos merecen la pena ser leídos, pero sobre todo, merecen la pena para ser descubiertos casi por casualidad y así poder sentir que se ha encontrado un tesoro sin importar que ya lo hicieran antes miles de lectores.
     Una mujer, un oficial, un médico, un estudiante, un esposo... todos ellos tienen su historia y ante todos ellos nos pararemos con ese toque amargo que destilan las vidas de Zweig, impresionados. Amok es una joya para los que disfrutamos con las letras del autor y una buena forma de conocerlo para quienes aún no se hayan decidido a hacerlo.

      No cabe duda que Stefan Zweig es un nombre más que reconocido en el mundo de las letras y que, además, está llegando cada vez a más público. Y vosotros, ¿ya habéis leído algo de Stefan Zweig o tenéis más o menos decidido por dónde empezar?

     Gracias

     PD. Debido a problemas técnicos estaré un par de días sin poder actualizar el blog. Voy a ver si me encomiendo a Santa Tecla, que me parece el nombre muy adecuado, y se soluciona pronto.

martes, 9 de septiembre de 2014

El terror. Dan Simmons



     "El capitán Crozier sube a cubierta y encuentra su barco atacado por fantasmas celestiales. Por encima de él (por encima del Terror) se ciernen unos pliegues de luz resplandecientes que rápidamente se retiran, como los brazos coloridos de algún espectro agresivo, pero indeciso. Unos dedos esqueléticos y ectoplásmicos se extienden hacia el buque, abiertos, dispuestos a agarrarlo y a tirar de él."

     Me gustan las novelas de terror, y en verano para llevar a la piscina o playa más. Supongo que porque me quedo pegada a sus páginas y se me pasa antes el tiempo, pero lo cierto es que es mi momento favorito (lo siento por las noches de invierno con tormenta, yo leo novelas terroríficas mientras padres persiguen a sus hijos por miedo a que se caigan al agua, alborotando al resto de la gente con sus voces... bueno, eso da bastante miedo si lo pienso). Hoy, aprovechando que sigue siendo verano, traigo a mi estantería virtual, El terror.

     En 1847 dos barcos, el HMS Erebus y el HMS Terror, ambos de la Armada Británica, parten bajo el mando de John Franklin intentando lograr el Paso del Noroeste. Ambos barcos quedan atrapados en el hielo sin poder hacer nada para superar el contratiempo salvo esperar a que el deshielo los libere. Los días van pasando y el frío, la falta de comida, las enfermedades y algo más oscuro los empiezan a poner cada vez más nerviosos. Entonces empieza a llegar la muerte, entre el hielo.

     Si me llamó la atención este título es porque está apoyado en una base real. Esos barcos existieron, Franklin también los capitaneó, y efectivamente, se quedaron atrapados en el hielo casi 130 hombres. Nunca más se supo de ellos hasta que años después, empezaron a aparecer sus cuerpos, algunos mutilados. Se enviaron expediciones en su rescate y búsqueda, se estudiaron las posibilidades; enfermedades, canibalismo, envenenamiento... pero lo cierto es que hoy aún no hay acuerdo sobre lo que sucedió allí realmente, si bien las teorías apuntan hacia el envenenamiento por el estado de la comida pasado el tiempo. Creo, una vez explicado esto, la base de la novela es terrorífica si nos paramos a imaginarlo.

     Simmons coge esta historia y la convierte en una novela río contada bajo diferentes puntos de vista mirando incluso atrás en el tiempo en alguna ocasión. Nos cuenta a un Franklin recto, cabezota, como contrapunto del capitán colocado en el Terror, Francis Crozier.  Añade rebeliones, dramatizando la historia original, incluso una mujer escalofriante también aparece entre sus páginas. Y consigue una ficción en la que el frío se te mete en la piel mientras observas el terror asomando en los ojos de la tripulación, el Erebus dañado, la casi eterna noche amenazando y las temperaturas bajando: el invierno. El doctor y sus tratamientos ante la congelación, que nos podemos imaginar; la forma del capitán de racionar la comida, la visión de otros oficiales, la tripulación orgullosa por sus servicios, luego nerviosa, los ánimos encendidos... y eso que acecha y que parece acabará con todos si no lo hacen primero las condiciones en que se encuentran.
     No le faltan ingredientes a Simmons ni tampoco entusiasmo a la hora de utilizarlos, procurando mantener un ritmo constante que incite al lector a buscar un capítulo más. Y lo consigue realmente, lo cual teniendo en cuenta la extensión del libro, es todo un logro. Nos empapa de la vida a bordo haciendo gala además de una fantástica labor de documentación y luego nos hace sentir frío, hambre y miedo. Y lo sentimos por ese ambiente que recrea desde las primeras páginas y que nos engulle sin dejarnos respirar.

     Un libro francamente entretenido que me mantuvo pegada a sus páginas, a sus descripciones, y que también me hizo temer qué era aquello que podía esconder el hielo.

     Y vosotros, ¿buscáis algún tipo de lectura en particular para los días de relax al aire libre?

    Gracias