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miércoles, 16 de diciembre de 2020

Los amantes mariposa. Benjamin Lacombe

 


     Hace ya mucho tiempo que los libros ilustrados dejaron de ser libros infantiles. Cada vez más gente los colecciona y busca al ilustrador favorito, la colección adecuada... No se compran para el pequeño de la casa, son propios. Hoy traigo a mi estantería virtual, Los amantes mariposa.

     Conocemos a Naoko, una joven japonesa que, con catorce años ve cambiar su vida. Le toca dejarlo todo para aprender a convertirse en una buena esposa. De la sumisión al padre, a la sumisión al marido. Naoko comenzará su nueva vida acompañada de Suzuki y un puñado de recuerdos, negándose al blanco. Negándose a ser quien le dicen en realidad, ojalá fuera un niño... ojalá literatura... se pone un kimono, ahora es un niño y sale a las calles. En ellas hace un amigo, Kamo, inseparables, amistad sincera aunque Kamo ve un niño en Naoko. Son libres, son mariposas...  Hasta la edad marcada para la boda en la que Naoko tiene que partir y deja un haiku... "rana tal vez el amante lo sepa".

     Benjamin Lacombe es uno de esos ilustradores que, con el paso de los años, cada vez más gente lo conoce y ha pasado a la categoría de artista con la misma naturalidad con la que sus páginas se llenan de dibujos. El libro que hoy nos ocupa pertenece a esos que firma en solitario en los que historia, texturas e ilustraciones componen un todo desplegable y armonioso para el lector. Y es que no voy a mentir diciendo que la historia es original porque está claro que en las tramas orientales literarias es común que las jóvenes busquen la libertad del sexo masculino. No nos son ajenos sus disfraces ni sus amores una vez se han consumado los cambios de imagen. Hay que buscar por tanto un motivo para acercarse a estos amantes mariposa. Y no es otro que la plasticidad. Ya sea el texto, las formas, las palabras, los dibujos o esos superpuestos que los convierten en estampas cambiantes gracias a troqueles y pequeñas trampas visuales. El caso es que es un libro objeto formado por grandes páginas con textos escuetos en las que son los dibujos quienes hablan desde la estética oriental. A partir de ahí es personal la elección ya que no es una novela, claro, ni nos va a proporcionar horas de lectura, es apenas un librito escueto hasta dibujado. Pero es hermoso. Y los amantes de los libros cometemos el pecado de la frivolidad con más libertad que ningún otro colectivo porque, además de pecar, presumimos de ello.  Yo ya os he contado la historia, al menos hasta donde está permitido sin relatar el final, y os he hablado de la estética... más no puedo hacer.

     Los amantes mariposa es un regalo para quienes buscan combinar texto e ilustración con una historia bonita hasta simplemente escrita pero que, además, va dibujada.

     Me gustan los libros ilustrados, suelo mirarlos; a veces con placer, otras con profundo estupor. Unas veces veo joyas y otras me pregunto cómo pretenden incentivar la lectura con unos dibujos tan tenebrosos. Pero los miro. Todos.

     Y vosotros, ¿os fijáis en los libros ilustrados?

     Gracias.



lunes, 6 de mayo de 2019

La única historia. Julian Barnes


     “¿Preferirías amar más y sufrir o amar menos y sufrir? Creo que, en definitiva, esa es la única cuestión”. 

     Hay escritores que alcanzan una voz propia consiguiendo que todos sus libros formen parte de un mismo universo, algunos incluso son capaces de lograr esto cuando su voz es privada y se desnuda. Eso le sucede al escritor de cuyo libro os hablo hoy. Hoy traigo a mi estantería virtual, La única historia.

     Conocemos a Paul, un hombre ya entrado en años que rememora su primera y gran historia de amor con Susan, una mujer casada. Él con 19 años y ella con 52.

     Barnes decide hablar en este su último libro de amor. Y lo hace en una novela aparentemente sencilla e íntima en la que va de la primera persona con la que comienza, hasta la tercera con la que finaliza. Así de voluble es su narrador y, por lo tanto, así de fiable es también cuando se recuerda a sí mismo. Paul recuerda como allá por los años sesenta entró a un club de alto nivel social, a modo de prueba antes de ser admitido, por supuesto, y levantó comentarios por su juventud y aspecto. Recuerda también como allí conoció a Susan, casada y con dos hijas universitarias, y comenzaron una relación. No parece recordar o actúa como si no hubiera sucedido, los incesantes cotilleos que este tipo de relaciones provocan en esos clubes, sobre todo si el joven en cuestión se pasa la vida con la mujer casada y se cuela en su casa de forma habitual. Y este olvido selectivo será la primera muestra del cinismo de Paul, que se hará cada vez más patente en una historia que no tarda en ser protagonizada por Susan. Paul no se justifica, aunque de forma velada jamás deja de hacerlo, recurriendo incluso al tribunal del amor en algún momento. Nos cuenta que era joven y torpe y que ni siquiera se fijaba en la diferencia de edad o en si estaba mal moralmente lo que hacía para, unas líneas después, salpicar una anécdota con algún comentario ingenioso suyo y alabar la mala leche que tuvo en el mismo. Y es que, debajo de la primera capa de esta novela, está la verdadera historia. La historia de una generación joven que se creía más lista y mejor que la de sus mayores, Paul crítica a Gordon, marido, cornudo consentido, mandamás casero y gallo de espolón viejo que parece contentarse con mantener lo último mientras su supuesta figura de padre de familia respetable se erosiona ante cada recuerdo de Paul  y cada palabra de Susan.

      Paul vende su inocencia a fuego, y casi en cada palabra suya descubrimos la inocencia de Susan, una mujer que mantiene una vida porque es la que tiene que llevar, mientras se deja ser ella misma a ratos cada vez más grandes. Jamás llegamos a sufrir por Paul, y tal vez tampoco por Susan pero apreciamos sus torpes gestos y también la torpeza y ternura en su relación con Paul mientras nos preguntamos si no pertenece a esa generación de mujeres tan acostumbradas a hacer lo que se espera de ellas, qué fingen hasta sus propios amantes. Y es que, al final, supongo que nada llega a ser totalmente sincero en una novela cuya carga irónica se viste de palabras suaves, sin dejar de ser por ello letal. Paul sigue resentido contra el marido, contra la generación de sus propios padres, contra aquella época y parece no darse cuenta de ello mientras sigue empeñado en su recuerdo, en mostrarse como el nuevo gallo del corral que aparta a las viejas glorias.

     Supongo que esa es la intención de Barnes en la novela, hacernos pensar y dejarnos libres para juzgar una historia de amor imperfecta narrada por un hombre desafiado que mira atrás. La historia de cualquier lector que mire atrás, la tuya propia, la mía, la del escritor. Y por eso, La única historia es una magnífica novela llena de frases hermosas y reflexiones eternas. Hay escritores capaces de poner algo que no sabías que creías en un puñado de palabras, consiguiendo que esa frase se te clavé en la memoria como una astilla imposible de sacar. No hay muchos, pero existen. Uno de ellos, es Julian Barnes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

viernes, 26 de abril de 2019

El intercambio. Rebecca Fleet


     "La llave se desliza y gira en la cerradura, suave y resbaladiza como un pececillo de plata. Anoche, en la cama, con la mente absorta en las sombras oscilantes de las ramas que arañaban la ventana y anticipando este momento, pensé que me resultaría más difícil. Imaginé crujidos metálicos. Una resistencia chirriante. Después de todo lo que me ha traído aquí, me da la sensación de que debería hacérseme más cuesta arriba. Pero es fácil..., casi un anticlímax. Una cáscara de huevo que se quiebra en la mano y se desecha".

     A los libros piscineros les pido dos cosas: que me entretengan y que no me dejen a medias con un final inventado. Sabido esto, en vacaciones suelo elegir uno para esos días en que se cierra el "quiosco de pensar". Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El intercambio.

      Carolina y Francis son un matrimonio frágil. Él se recupera de una adicción a narcóticos y ella de una aventura con un compañero de trabajo. Intentando recoger los restos de lo que fuera su vida en común aceptan un intercambio de casa durante una semana. Sin embargo, Carolina pronto comienza a sentirse inquieta por la casa a la que ha llegado y, peor aún, por la persona que durante esta semana se encuentra durmiendo en su hogar.

     De un tiempo a esta tarde estoy cogiendo había al término doméstica no ir que parece unir la novela romántica más básica que uno pudiera imaginar con el crimen más simple que un escritor pudiera concebir. En este caso, y para no romper la norma, tenemos un triángulo amoroso en el que el marido provoca que la infeliz esposa busque consuelo en otros brazos que la vuelvan a hacer sentir viva. Y si lo digo en este tono, casi cansado, es porque es demasiado habitual, tanto como que el imaginario común haga pasar el sexo superexcitante para un ama de casa por una suerte de juego dominante en el que ella tenga que pedir por favor que se la follen. Lo siento, pero la vida no es así, y los lectores podemos terminar cansados de tanto cliché. En este caso el argumento pasa por un intercambio de casas en una web casi seguro que pirata, ya que nadie parece asegurar ni comprobar nada y todo acaba siendo una suerte de trato en un callejón para poder ir de vacaciones gratis. Y claro, pasa lo que pasa, que las cosas se complican y los secretos brotan haciendo que la pobre Carolina las pase canutas ella solita, no vaya a ser que se lo cuente a Francis, contra el que siempre se esgrimirá lo que fue al más puro estilo "todo lo que viva podrá y será utilizado en su contra ante el lector".

     Visto esto, la novela podría resultar entretenida, pero los fallos de ritmo y la falta de profundidad de los personajes han provocado que me aburra a grandes ratos salvando su lectura una prosa sencilla que no requiere esfuerzo alguno para el lector. En cuanto al final, supongo que lo que mejor se ajusta es "manso", lo cual se adapta al tono general de una novela que, lo lamento mucho, no puedo comprender que alguien cite como trepidante.

     El intercambio ha sido una lectura, para mi, decepcionante que ha discurrido entre lágrimas y calentones y me ha recordado a los telefilmes de sobremesa de ciertos canales. Sin embargo, esta es sólo la opinión de una lectora, y cada libro tiene su público.

     Y vosotros, ¿acudís a libros piscineros en vacaciones?

    Gracias.

viernes, 22 de marzo de 2019

Los libros que devoraron a mi padre. Alfonso Cruz


     "-¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo!¡Vivaldo! -le gritaba su jefe, pero él oía la voz a lo lejos, amparándose en un rincón.
     Así fue como mi abuela comenzó a relatarme la historia de Vivaldo  Bonfim, mi padre".

     Si algo atrae a un lector empedernido es el aroma a libro que trate sobre libros, sobre la pasión por la lectura. Hoy traigo a mi estantería virtual Los libros que devoraron a mi padre.

     Conocemos a Elías Bonfim, un niño que no conoció a su padre. Sin embargo, el día en que cumple 12 años su abuela le entrega una llave. Es la llave que le dará acceso al ático en el que se encuentran los libros de su padre. Incluido el libro en el que su padre se pierde para siempre.

     Hay que señalar, en primer lugar, que estamos ante un libro para jóvenes comprendidos en esa horquilla que rodea a los 14 años. Y también que, una vez leído y con la clara certeza de estar ante un cuento, no debemos olvidar que hay cuentos que pueden ser disfrutado por los adultos tanto o más que por los niños. Aunque, por supuesto, sin perder de vista que es justamente eso, un cuento.

     Si los lectores somos devoradores de libros, ¿imagináis ser devorados por uno? Porque ese es el camino que sigue el padre de nuestro protagonista, quien comienza a refugiarse en sus libros hasta terminar desapareciendo por completo. A fin de cuentas, cuando leemos un buen libro el mundo desaparece a nuestro alrededor, nos vemos inmersos en las letras, ¿por qué no dar un paso más?
    Será su hijo, en una suerte de Odisea literaria llena de títulos y escritores, quien se embarque en un viaje tras los pasos de su padre. De este modo, siguiendo la pista de sus lecturas, realizaremos un viaje por títulos más que conocidos y descubriremos personajes que nos irán acompañando en un cuento que es todo un homenaje a la pasión por la lectura. Se percibe además la intención de Cruz de acercar los libros a su público, y no sólo el suyo ya que es prácticamente imposible terminar este título y no buscar a Hyde o Moureau. Para ello evita errores habituales en la literatura juvenil que buscan la perfección de sus protagonistas en finales llenos de moralina, y nos la coloca (la moralina) en un punto más realista de lo que suele ser habitual.
No sé enreda en descripciones pesadas ni en piropos grandilocuentes hacia los títulos que nombra, es más un Tour en el que irrumpen de tanto en cuanto, las personas de la vida real del niño Elías.

     Los libros que devoraron a mi padre es una lectura fácil y amena pensada para despertar la curiosidad e incluso el interés de los lectores , más jóvenes. Una muy buena opción como regalo que, además, puede hacer que nos descubramos leyendo con cierto placer.

     Y vosotros, ¿os acercáis a los libros juveniles?

     Gracias.
     

jueves, 9 de agosto de 2018

El profesor del deseo. Philip Roth


     "La tentación se me presenta por primera vez en la muy importante y llamativa persona de Herbie Bratasky, director social, director de banda, cantante melódico, cómico y maestro de ceremonias del hotel de montaña propiedad de mi familia".

     El verano es un gran momento para las relecturas. Es más, durante el mes de mayo, uno de mis placeres es elegir qué relecturas haré en los dos meses siguientes, y este año ha tocado Philip Roth. Hoy traigo a mi estantería virtual, El profesor del deseo.

     Conocemos a David Kepesh, profesor de literatura comparada, mientras nos va relatando su vida. Ahora cuenta con setenta años pero su historia se remontará a su infancia y a la influencia que le supuso Herbie Bratasky, un hombre capaz de imitar sonidos de los más escatológicos que provocó que Kepesh quisiera ser artista. Kepesh pronto cambió y sus intereses viraron a la literatura y, como no, al sexo. La literatura le seguiría interesando hasta el punto de dedicarse a ella, avanzando sin descanso en este campo. El sexo y, sobre todo el deseo es algo más complicado y lo acompañaremos en el recorrido que hace de su relación con cuatro mujeres, Elisabeth, Bigitta, Helen y Claire.

     Este libro es la segunda parte de la trilogía protagonizada por David Kepesh. Eso no significa que haya que leerlos en orden y tampoco que haya que leerlos todos. No obstante, los libros serían: El pecho, en el que Kepesh se despierta, de forma kafkiana, convertido en el pecho gigante de una mujer; El profesor del deseo, en el que recorremos la vida de Kepesh hasta los setenta años, y El animal moribundo en el que Kepesh cuenta con ochenta años y relata esa última parte de su vida en la que continúa buscando dsesperadamente compañía femenina.

     Pudiera parecer, visto el argumento, que es un libro que habla de sexo y nada más, sin embargo, Roth es capaz de diseccionar no solo a su personaje, sino también parte de la sociedad de la época. Quizás no nos hayamos parado a pensarlo, pero uno de los temas en los que más cambios se han producido en la sociedad, es el sexo. Y Roth no solo lo sabía, sino que convirtió el sexo en un tema habitual en sus libros. En este caso, y cual novela de crecimiento, acompañaremos a Kepesh desde su adolescencia hasta los 34 años en los que no dejará de lado ni siquiera el tópico de las suecas, conocido en nuestro país por películas que quizás no queremos recordar. Así pues nos presenta su relación con Elisabeth, una mujer dispuesta a todo por su amor a Kepesh, lo que significa que se callará para conservar a David, sintiéndose poco a poco humillada al no compartir deseos ni filosofía de vida; Birgitta, la mujer desenfrenada, con la que tendrá un trío junto a Elisabeth; Helen con la que llega a casarse pero cuyo matrimonio no dura, una mujer compleja y atormentada y Claire, que viene representada como el opuesto a la esposa.
      Kepesh es un hombre exigente e inconformista que vive atormentado. Un hombre que siente soledad y que se atormenta no solo por lo que siente, sino también por los cambios que ve en lo que siente respecto a la vida. Para Kepesh la vida sin deseo no tiene sentido, así que el deseo es uno de los motores de la vida, y, sin embargo, ve que el deseo no es eterno. Una contraposición casi que no aceptará hasta no dar con Claire, que era distinta a todas las demás en un principio y también la que consiguió hacerle más livianas sus obsesiones. De hecho, Kepesh parece acudir, hasta la llegada de Claire, a las mujeres como método para no pensar, para evadirse de la vida evitando así la conciencia de ella, incluso de la propia mortalidad. Y tal vez por eso espere hasta los setenta años para hacer este recorrido por esas mujeres de su vida, explicando cada una de ellas sin buscar otra pornografía que la disección de su propio cerebro. Eso hace que el lector comprenda que la verdadera pulsión de Kepesh no es la del sexo, o no es solo el deseo, sino la de dejarse ver, la de ser realmente conocido y que por eso se expone.

     El profesor del deseo es una novela teñida de ese sentido del humor no siempre alabado de Roth que reflexiona sobre la vida y las obsesiones de su protagonista. Una muy buena muestra de la excelencia literaria del autor con la que disfrutar que deja un poso triste y reflexivo en el lector.

     Y vosotros, ¿releéis?

     Gracias.

     PD. El libro está dedicado a Claie Bloom, y eso hace que el lector busque de forma incansable el límite entre la realidad y la ficción. Incluso en el caso de Roth, cuyos álter ego literarios se miden en plural.

martes, 27 de junio de 2017

El jugador. Fiódor Dostoievski


     "Pero, en fin, había recibido su encargo: ganar a la ruleta de la manera que fuese. No tenía tiempo para pensar con qué fin y con cuánta rapidez era menester ganar y qué nuevas combinaciones surgían en aquella cabeza siempre entregada al cálculo. Además, en los últimos quince días habían entrado en juego nuevos factores, de los cuales aún no tenía idea. Era preciso averiguar todo ello, adentrarse en muchas cuestiones y cuanto antes mejor. Pero de momento no había tiempo. Tenía que ir a la ruleta."

     La satisfacción de ir a lo seguro es la que me lleva a "los rusos". Sé que pueden ser intimidantes, pero una vez los conoces se convierten en ese amigo al que sabes puedes confiar tus secretos: si coges un libro suyo, no te van a defraudar. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, El jugador.

     Será en la ciudad-balneario de Ruletenburgo, y si me lo permitís, le voy a reír la gracia del nombre al señor Dostoievski,  el lugar en el que conozcamos a Alexéi Ivánovich, contratado como tutor para un general ruso y su hijastra, Polina, con la que tendrá una historia de amor, y que esperan heredar una fortuna tras la muerte de su anciana tía. Sin embargo, una visita de la tía con el consiguiente descubrimiento del tipo de persona que es su sobrino, provocará que la anciana decida jugarse su fortuna en el casino.

      A veces, conocer un poco la vida de un escritor, explica el sentido de alguna de sus obras. Incluso las sobrepasa. Dostoievski por ejemplo, llevó toda su vida la marca de haber tenido un padre médico, trrible, que fue asesinado y torturado por un grupo de campesinos cuando él contaba con dieciocho años. Tal era el carácter del padre, que Dostoievski se sintió culpable por haber deseado su muerte antes de que esta sucediera, y tanto le marcó, que este fue uno de los gérmenes de Crimen y Castigo. Muchos años más tarde de esta muerte, siendo ya un escritor en la cuarentena y habiendo ya conocido el exilio Siberiano, paró en Wiesbaden, donde el sonido de una ruleta, le hizo detenerse ante una mesa de juego... y ganar diez mil francos. La ganancia fácil se transforma en pérdida terrible y dostoievski, convertido en ludópata, juega sin control alguno y se arruina en Baden-Baden. Y así, arruinado, jugador, y necesitado de dinero, comienza a escribir El jugador, consciente una vez más de saber de qué hablaba en su obra ya que la tuvo que escribir en menos de un mes, como consecuencia de una apuesta con su editor, para con el dinero que percibiera por esta obra, saldar sus deudas de juego.

     Decir que El jugador es una obra menor, tanto en calidad como en extensión, dentro de la producción de Dostoievski es tan cierto como injusto. Incomparable, porque no hay obra que soporte la comparación, con Crimen y Castigo, esta tiene motivos suficientes como para brillar por sí misma. Sobre todo desde la mitad del libro con la aparición de la abuela, o su parte final con la conclusión de la obra, es un deleite para cualquier lector, sea o no habitual de las letras rusas. Quizás, no voy a negarlo, resulte un poco apresurada la prosa de Fiódor en algunos momentos, pero es no quita que brille de foram casi permanente a lo largo de toda esta historia que es, como no podía ser de otro modo, mucho más que la historia de un hombre embaucado y arruinado en muchos sentidos.
     Alexéi muestra en primera persona las pasiones humanas, la compulsión del juego, pero a través de esta historia también somos testigos de lo que se esconde debajo del oropel de esa alta sociedad que se agrupaba en torno a este tipo de establecimientos. No solo eso, sino que el autor consigue en muchos momentos, que percibamos el sonido de la ruleta, casi despertar en el lector las ganas de estar ahí,y  quizás por eso, deja que estalle el ambiente con la irrupción de ese maravilloso personaje que es la abuela. Y lo hace cuando ya hemos sido presas de la locura de Alexéis y hemos sufrido y sudado con él sintiendo como se nos aceleraba el pulso en cada mano de juego. No es, además, la primera vez que el autor encarna la nobleza en su protagonista, para destapar el engaño y la hipocresía de esa sociedad rusa burguesa consiguiendo un retrato por el que, pese a todo, no pasa el tiempo.Como tampoco es la primera vez que tememos por uno de los protagonistas de la obra de Dostoievski y nos sorprendemos diciendo, en este caso, ¡pobre Alexéi!

     Me ha gustado el jugador, me han gustado Alexéi, la abuela, la relación con Polina y me ha sorprendido ese punto cómico del que ya nos advierte el autor al poner el nombre a la ficticia ciudad en la que se encuentran sus personajes. Desde luego, no es su mejor obra, pero si que me parece una gran opción para acercarse a sus letras.

     Y vosotros, ¿sois de los que os dejáis intimidar por los rusos?

     Gracias.

jueves, 19 de enero de 2017

Memoria de chica. Annie Ernaux


     "He querido olvidar a aquella chica. Olvidarla de verdad, es decir no querer escribir más sobre ella. No pensar más que debo escribir sobre ella, sobre su deseo, su locura, su estupidez y su orgullo, su hambre y su sangre cortada. Nunca lo he conseguido."

     Uno de los libros que han salido sin ruido pese a las muchas recomendaciones es este Memoria de chica. Se está colocando en cada mesa y, en realidad, mucha gente no sabe por qué. A veces pasa. Hoy traigo a mi estantería virtual, Memoria de chica.

     Conocemos a la narradora, autora, protagonista. Conocemos a la chica que cumplió dieciocho años en 1958, en verano, en la colonia de S, en el distrito de Orne. O en realidad a quien conocemos es a la mujer en la que se ha convertido, marcada por ese verano y que ha intentado escribirlo muchas veces sin conseguir hacerlo, y la conocemos en esta obra en la que parece que finalmente lo va a lograr. Es el año y el verano en el que una chica sedienta de sentimientos, de hacer el amor con amor, conoce a el Otro y vive sus primeras experiencias.

     Memoria de chica es un ejercicio privado de introspección de la propia autora en el que, cambiando a ratos la persona utilizada o el tiempo, nos comparte su experiencia. Ese paso a la vida adulta resumido en un verano que no olvidará y para el que jamás puedo encontrar palabras. Veremos como entra a relatarlo y se dispersa hablando de la chica nacida en la familia que ya había perdido una hija o de la apetencia de cafés y moka. Nos dejará comprender el esfuerzo que le supone relatar esta historia comenzada mil veces, seriamente tan solo una en un año cuyo calendario se solapaba con el de aquel verano. Y asistiremos ahora a este esfuerzo necesario de contarnos ese verano en el que se convirtió, además, en escritora. Esfuerzo que se muestra poético y asfixiante a ratos, tal vez por eso la autora decide respirar en el presente un momento, permitiendo así hacerlo al lector que va tomando poco a poco conciencia de la importancia de lo que Ernaux nos relata. La importancia vital de las cosas no es más que aquella que les conceden quienes las vivieron. Así que sí, este libro narra hechos de una importancia vital. Y logra hacerlo sin demasiados tapujos, ni siquiera a la hora de describir sus primeras relaciones sexuales. Porque al final, tampoco es importante. Ernaux nos cede en este libro un pedazo de ese alma sangrante que es el interior de una adolescente plasmado de forma realista, sin grandes tragedias, casi en forma de tránsito. Y lo difícil que es explicar esos momentos incluso cuando somos adultos. Ese es el gran mérito de esta obra alabada por crítica y libreros desde el momento de su publicación.

      Una vez más, no necesitamos un libro extenso, ni tampoco nombres, porque con unas simple siglas nos es más que suficiente. Porque si la autora parece seguir buscando comprenderse a la edad que tenía en ese verano, el lector hará lo propio con sus propias experiencias. Todos hemos sabido lo que es un amor de verano, un beso, una amistad que parece infinita y queda olvidada a unas fechas. Todos sabemos lo que es tener esa edad y buscar el amor y temer el rechazo y sentirlo todo sin saber expresarlo. Eso es lo que tal vez intenta dejar claro Ernaux en esta obra: que todos hemos tenido un verano del 59. Y de un modo u otro, seguimos teniéndolo dentro.

     Comenzaba hablando de esos libros cuya presencia parece constante pero que uno no termina de saber de qué tratan, como en este caso, y ahora tengo la duda de si todos miráis todas las contracubiertas y esto me pasa solo a mi. ¿O también hay libros cuyas cubiertas llegan a resultaros familiares pero nunca llegasteis a mirar su sinopsis?

     Gracias.

viernes, 2 de enero de 2015

Indigno de ser humano. Osamu Dazai




     "Vi tres fotografías de aquel hombre. La primera podría decirse que era de su infancia, tendría unos diez años. Estaba rodeado de un gran número de mujeres -imagino que serían sus hermanas y primas-, de pie, a la orilla de un estanque de jardín, vestido con un hakama de rayas ralas. Tenía la cabeza inclinada hacia la izquierda unos treinta grados y mostraba una desagradable sonrisa. ¿Desagradable? Tal vez las personas poco sensibles a los asuntos de belleza comentarían con indiferencia: ¡Qué niño tan gracioso!."

     Tenía muchas ganas de leer algo de Dazai. Tras haber leído sobre el autor, era cuestión de tiempo que me acercara a su obra, y el título que hoy os traigo me atrajo desde el primer momento. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Indigno de ser humano.

     A lo largo de los tres cuadernos que integran este libro, se nos presenta Yozo, una persona que, desde su infancia, se siente diferente del mundo, un ser incapaz de conectar con su entorno y que se siente diferente al resto de la humanidad a quien respeta y teme.

     De niño, su único modo de conseguir encajar, aunque sea de forma falseada, es el humor, convertirse en un foco de distracción que le permita mantener su alienación, sin perder de vista la posibilidad de ser descubierto. Y así seguirá sin ser capaz de encajar, disipándose a medida que crece y se acerca al alcohol. No logra encontrar la felicidad que ve reflejada en algunas caras y que no acierta a comprender, exactamente igual que no logra conseguir el calor humano pese a que se le acercan mujeres. Yozo no encaja, y así seguirá a lo largo de los años que se nos relatan en los cuadernos en los que lo veremos pasar por sus propios infiernos personales, transformados en adicciones terrenales.

     En el libro de Dazai, el corto recorrido de su personaje, es casi angustioso. Refleja la necesidad que tiene el ser humano de encajar en una sociedad de la que forma parte, una sociedad que tiene unas normas antes de nuestro nacimiento y que sólo nos dejará sentirnos formar parte de ella si las aceptamos. Excluyente, un infierno para quien no alcanza a entenderla, para el paria que no encaja en ella. de hecho es muy representativo el comienzo en el que una persona sin identificar, un cualquiera que se convierte en narrador o transcriptor de esos cuadernos, tiene delante tres imágenes de Yozo y se horroriza ante ellas. No es feo, se nos dice, pero ya percibe algo en esa cara, en esa mirada acaso extraviada. Es diferente.

     Indigno de ser humano es la obra más autobiográfica del autor, convirtiéndola así en un grito desgarrador que no está siquiera pidiendo ayuda. Es una novela corta que condensa en apenas 120 páginas una vida desprovista de cualquier tipo de artificio. Y así lo cuenta Dazai alejándose de ese concepto lírico que siempre asociamos a las letras orientales. Ternura, terror, sentimientos... una vida.

     Esta vez no puedo dejar de recomendaros que os acerquéis a este título. Merece realmente la pena.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis el año?

     Gracias

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Relato soñado. Arthur Schnitzler



     "Hasta entonces la pequeña había leído en voz alta; ahora, casi de pronto, se le cerraron los ojos. Sus padres se miraron sonriendo, Fridolin se inclinó sobre ella, le besó el rubio cabello y cerró el libro, que descansaba sobre la mesa todavía por recoger. La niña pareció haber sido sorprendida en falta.
     - Las nueve -dijo su padre-, es hora de irse a la cama."

     Todos hemos oído hablar de Eyes Wide Shut pese a que hace ya unos cuantos años que se estrenó, incluso muchos hemos visto la película. Lo que tal vez no hayáis hecho es acercaros al libro que la inspiró. En realidad yo tampoco lo había hecho hasta no hace demasiado, pero el acercamiento me ha resultado muy interesante. Por eso, hoy traigo a mi estantería virtual, Relato soñado.

     Conocemos a Fridolin, un joven médico vienés, casado con Albertine hace ya algunos años. Ambos tienen una hermosa niña y viven una vida acomodada en un matrimonio aparentemente feliz. Sin embargo, una noche acuden a un baile de máscaras cosechando un relativo éxito entre el sexo opuesto y, al comentarlo la noche siguiente, en un arranque de sinceridad, se confiesan los deseos sentidos y no realizados por otras personas en una especie de pugna cuya consigna fuera "y yo más". Tras esto, y aprovechando una llamada nocturna, Fridolin parece lanzarse a consumar una infidelidad como venganza por la no consumada de su esposa.

     La primera diferencia que existe entre este relato largo o novela corta de poco más de cien páginas y la película, es la ambientación. Estamos en Viena, en 1920, un momento y un lugar con una sociedad muy diferente a la actual. Es en este marco en el que se nos presenta a esta pareja, hermosa, feliz y aparentemente estable y sólida. Y es justo esta pareja la utilizada por el autor para experimentar con las pasiones y los deseos ocultos bajo la superficie, permitiendo que los sueños y la realidad se den la mano en el camino de las fantasías de ambos.
     No en vano el libro comienza con una niña acostándose, dormida, para que sus padres puedan asistir a la mascarada. Como tampoco lo es que una vez más se acueste a dormir para que puedan sincerarse entre ellos. Y a partir de aquí, con el doctor en la calle buscando la oportunidad, hablando con otras mujeres y pensando en la propia, jugarán autor y lector a sobreentenderse. Una noche en la que se acercará a mujeres que le brindarán la oportunidad de resarcirse por esa ofensa no consumada, y en la que se descubrirá entre excusas de hombre recto que, sin embargo, no le ayudarán a aliviar el escozor provocado por esa duda.

    No necesita Schnitzler de mucha extensión ni demasiadas palabras para dejarnos una historia magnífica. Un juego en el que nos veremos sopesando si Fridolin sueña o acaso es el narrador quien lo está haciendo, pero en el que disfrutaremos al entrar. Un ambiente decadente y brumoso para hablar de sensibilidad, amor, pasiones que atormentan y también de esos frágiles equilibrios que hay entre sueños y realidad que pueden acabar revelando los temores de esta pareja. Una historia con un final abierto, para que el lector decida, o juzgue o tal vez, tras haber hecho la lectura, se descubra pensando en la historia de una forma mucho más personal de lo que pensó en un primer momento.

     Un descubrimiento del que he disfrutado de la mano de un autor cuya obra os recomiendo. Merece la pena que lo descubráis.

     En este caso la adaptación al cine me parece magnífica, con diferencias notables (para empezar el momento en que se desarrolla), pero muy bien llevada a cabo. Lo cual me lleva a la duda de hoy; ¿sois de los que buscáis los libros en los que se basan las películas o por el contrario los apartáis de las listas de pendientes considerándolos ya leídos?

     Gracias

martes, 25 de noviembre de 2014

Terra Nova 3. Antología de ficción contemporánea. VV.AA.




     "A mi padre le gustaba apostar. Creía en los milagros del karma y el azar. Veía números de la suerte en las matrículas de los coches y se gastaba el dinero en boletos de lotería y peleas de gallos."
     El jugador
     Paolo Bacigalupi

     Los libros de relatos siempre me han gustado, entre otras cosas, porque  me permiten interrumpir una lectura sin dejar la historia en stand-by. Entre relato y relato pueden pasar un día o un mes sin que importe demasiado. Y eso hace que tengan un atractivo especial. Por eso, hoy traigo a mi estantería personal Terra Nova 3.

     Terra Nova 3 es una colección de once relatos de escritores que ya tienen una posición consolidada en las letras de la ciencia ficción. En este libro podemos encontrar a China Miéville, Emilio Bueso, Sofía Rhei o Ricardo Montesinos por ejemplo, ofreciéndonos la posibilidad de conocer sus letras.

     Descubriremos que Groenlandia tiene residencias, que la Tierra se parece a una rueda de bicicleta o que hay unas torres en las que ya no sabemos lo que sucede. También hay naves, en las que viajan personas que tienen que demostrar su valor, lenguajes que abren una nueva puerta al entendimiento y futuros de concepciones perfectas. Nos hablarán de sociedades en las que han cambiado incluso las fuerzas del orden, de dioses y de máquinas de dudosa procedencia. Parece que nada escapa a esta antología que bien pudiera tomarse como una cata de ciencia ficción de la mano de expertos en el tema. Cada historia, cada uno de los once relatos, posee la complejidad necesaria para ser desarrollado en una novela, pero queda perfectamente resuelto en sí mismo sin necesitar añadirle más. Y por eso precisamente siempre defenderé el valor de un buen relato, por la capacidad de contar una historia completa en un número reducido de páginas.

     En el caso de la ciencia ficción, un género que parece queda reservado para los que somos aficionados al tema, es estupendo que existan estas antologías (Terra Nova va por la tercera) ya que permite un acercamiento a cualquiera que haya sentido curiosidad por el género en algún momento. Además la diversidad de temas que abarca, le permite al lector comprobar qué "rama" le resulta más atractiva.
     Personalmente, he disfrutado mucho con la distopía que presenta China Miéville y también con el relato de Emilio Bueso, un nombre que va ganando fuerza entre mis lecturas y que deja su sello personal también en este libro.
     Podría hablaros de la lista de nominaciones a premios que han tenido varios de estos relatos, pero salvo para los muy aficionados, nos importa más el contenido, el rastro de humor o de crítica social que siempre suelen contener estas historias. Y que por supuesto contienen al hablarnos de ética, de sociedad, de respeto y de cambio climático. La ciencia ficción abarca muchos temas, no sólo viajes interespaciales y reuniones con seres de otros planetas, y esta me parece una estupenda forma de acercarnos a ellos.

     Un libro más que recomendable con el que los aficionados disfrutarán paladeando las letras de autores cuyos nombres ya conocen, y también una buena propuesta como acercamiento para los que no son lectores del género.

     Por cierto que ayer no os pregunté; ¿con qué libro estáis esta semana?

     Gracias

martes, 11 de noviembre de 2014

Amok. Stefan Zweig




     "- Aunque, espere...quizá sí que pueda explicárselo... ¿Sabe qué es el amok?
     - ¿Amok?... Creo que se trata de... una especie de embriaguez entre los malayos.
     - Es más que una embriaguez..., es una locura, una especie de rabia humana..., un ataque de monomanía homicida, insensata, que no se puede comparar con ninguna intoxicación alcohólica..."

     Siempre es un placer volver a las letras de Zweig, a sus pasiones, a sus obsesiones, a su Europa. Por eso, también es un placer decir que hoy traigo a mi estantería virtual, Amok.

     En el relato Amok o El loco de Malasia viajamos en un barco de Asia a Europa en 1912. El barco, el Oceanía, está atestado de gente, así que acompañamos al protagonista y narrador en un pequeño cambio de rutinas buscando la tranquilidad que otorga la soledad; decide dormir por el día y subir a la vacía cubierta nocturna. Allí conocerá a un hombre que, presa de una terrible obsesión, le desgranará su historia durante las largas horas de una de esas noches.
   
      Zweig es un autor al que gustaba servirse de secretos y obsesiones para desentrañar la psicología de sus personajes, muchas veces colocados por decisión propia en situaciones extremas. En este caso será un médico de Leipzeg quien sufrirá esa obsesión, a la que pone el nombre de Amok y tiene formas de secreto entregado por una mujer. Conseguirá en apenas un puñado de páginas que nos sentemos a su lado, como el improvisado oyente, y compartamos sus reflexiones. Primero su curiosidad por el hombre silencioso que parece ocultar algo, necesidad de empujarlo a hablar, y después nos hará testigos de su historia. Una historia que derrama en forma de torbellino de palabras elegidas con cuidado para no resultar almibarado ni exagerado, pero sí elocuente en los sentimientos de lucha interior. Amok no es una historia basada en el simple amor romántico, sino mas bien en la propia integridad, la fortaleza o debilidad  y la convicción de ser fiel a uno mismo. Y también sobre el peso del conocimiento. Construye así un relato que va ganando terreno al lector, se apresura y lo contagia con la historia, o tal vez lo contagia de la historia. Porque eso es lo que destaca en las novelas de este escritor, que sus letras son contagiosas y sus obsesiones compartidas. Y quizás es por eso por lo que vuelvo a sus títulos una y otra vez.

     Zweig nunca ha necesitado extenderse más que lo justo para hacernos partícipes de sus historias desprovistas de florituras para alcanzar mejor así al testigo de lo que nos relata. Y aquí no es una excepción. Quizá por eso he elegido un libro de relatos y me he limitado a hablar del que le da nombre. Porque todos ellos merecen la pena ser leídos, pero sobre todo, merecen la pena para ser descubiertos casi por casualidad y así poder sentir que se ha encontrado un tesoro sin importar que ya lo hicieran antes miles de lectores.
     Una mujer, un oficial, un médico, un estudiante, un esposo... todos ellos tienen su historia y ante todos ellos nos pararemos con ese toque amargo que destilan las vidas de Zweig, impresionados. Amok es una joya para los que disfrutamos con las letras del autor y una buena forma de conocerlo para quienes aún no se hayan decidido a hacerlo.

      No cabe duda que Stefan Zweig es un nombre más que reconocido en el mundo de las letras y que, además, está llegando cada vez a más público. Y vosotros, ¿ya habéis leído algo de Stefan Zweig o tenéis más o menos decidido por dónde empezar?

     Gracias

     PD. Debido a problemas técnicos estaré un par de días sin poder actualizar el blog. Voy a ver si me encomiendo a Santa Tecla, que me parece el nombre muy adecuado, y se soluciona pronto.

martes, 9 de septiembre de 2014

El terror. Dan Simmons



     "El capitán Crozier sube a cubierta y encuentra su barco atacado por fantasmas celestiales. Por encima de él (por encima del Terror) se ciernen unos pliegues de luz resplandecientes que rápidamente se retiran, como los brazos coloridos de algún espectro agresivo, pero indeciso. Unos dedos esqueléticos y ectoplásmicos se extienden hacia el buque, abiertos, dispuestos a agarrarlo y a tirar de él."

     Me gustan las novelas de terror, y en verano para llevar a la piscina o playa más. Supongo que porque me quedo pegada a sus páginas y se me pasa antes el tiempo, pero lo cierto es que es mi momento favorito (lo siento por las noches de invierno con tormenta, yo leo novelas terroríficas mientras padres persiguen a sus hijos por miedo a que se caigan al agua, alborotando al resto de la gente con sus voces... bueno, eso da bastante miedo si lo pienso). Hoy, aprovechando que sigue siendo verano, traigo a mi estantería virtual, El terror.

     En 1847 dos barcos, el HMS Erebus y el HMS Terror, ambos de la Armada Británica, parten bajo el mando de John Franklin intentando lograr el Paso del Noroeste. Ambos barcos quedan atrapados en el hielo sin poder hacer nada para superar el contratiempo salvo esperar a que el deshielo los libere. Los días van pasando y el frío, la falta de comida, las enfermedades y algo más oscuro los empiezan a poner cada vez más nerviosos. Entonces empieza a llegar la muerte, entre el hielo.

     Si me llamó la atención este título es porque está apoyado en una base real. Esos barcos existieron, Franklin también los capitaneó, y efectivamente, se quedaron atrapados en el hielo casi 130 hombres. Nunca más se supo de ellos hasta que años después, empezaron a aparecer sus cuerpos, algunos mutilados. Se enviaron expediciones en su rescate y búsqueda, se estudiaron las posibilidades; enfermedades, canibalismo, envenenamiento... pero lo cierto es que hoy aún no hay acuerdo sobre lo que sucedió allí realmente, si bien las teorías apuntan hacia el envenenamiento por el estado de la comida pasado el tiempo. Creo, una vez explicado esto, la base de la novela es terrorífica si nos paramos a imaginarlo.

     Simmons coge esta historia y la convierte en una novela río contada bajo diferentes puntos de vista mirando incluso atrás en el tiempo en alguna ocasión. Nos cuenta a un Franklin recto, cabezota, como contrapunto del capitán colocado en el Terror, Francis Crozier.  Añade rebeliones, dramatizando la historia original, incluso una mujer escalofriante también aparece entre sus páginas. Y consigue una ficción en la que el frío se te mete en la piel mientras observas el terror asomando en los ojos de la tripulación, el Erebus dañado, la casi eterna noche amenazando y las temperaturas bajando: el invierno. El doctor y sus tratamientos ante la congelación, que nos podemos imaginar; la forma del capitán de racionar la comida, la visión de otros oficiales, la tripulación orgullosa por sus servicios, luego nerviosa, los ánimos encendidos... y eso que acecha y que parece acabará con todos si no lo hacen primero las condiciones en que se encuentran.
     No le faltan ingredientes a Simmons ni tampoco entusiasmo a la hora de utilizarlos, procurando mantener un ritmo constante que incite al lector a buscar un capítulo más. Y lo consigue realmente, lo cual teniendo en cuenta la extensión del libro, es todo un logro. Nos empapa de la vida a bordo haciendo gala además de una fantástica labor de documentación y luego nos hace sentir frío, hambre y miedo. Y lo sentimos por ese ambiente que recrea desde las primeras páginas y que nos engulle sin dejarnos respirar.

     Un libro francamente entretenido que me mantuvo pegada a sus páginas, a sus descripciones, y que también me hizo temer qué era aquello que podía esconder el hielo.

     Y vosotros, ¿buscáis algún tipo de lectura en particular para los días de relax al aire libre?

    Gracias