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lunes, 27 de febrero de 2012

Crónicas marcianas. Ray Bradbury





     "Se llamaba Benjamin Driscoll, tenia treinta y un años y quería que Marte creciera verde y alto con arboles y follaje, produciendo aire, mucho aire, que aumentaría en cada temporada. Los arboles refrescarían las ciudades abrasadas por el verano, los arboles pararían los vientos del invierno. Un árbol podría ser tantas cosas: color, sombra, fruta, paraíso de los niños, universo aéreo de escalas y columpios, arquitectura de alimento y placer. Todo eso era un árbol. Pero los arboles eran, ante todo, fuente de aire puro y un suave murmullo que adormece a los hombres acostados de noche en lechos de nieve. "


     Parece que el nombre de Bradbury va siempre asociado al bombero Montag, a papel quemado y memorizar pasajes, pero nada más lejos de eso.Es autor de más libros, entre los cuales se haya la joya que hoy traigo. Un conjunto de 25 relatos que forman un libro digno de estar en cualquier estante. Hoy traigo al mío, Crónicas Marcianas.


     En esta colección de relatos nos cuenta la colonización de Marte por parte de humanos. 


     Dicho en una línea el libro es justamente eso. ¿Y si esta vez los invadidos fueran los marcianos y nosotros los invasores? Son los humanos los que llegan en oleadas de cohetes plateados dispuestos a colonizar el planeta ya poblado. Evidentemente, toda invasión acaba por ser hostil, y son los marcianos los que tienen que protegerse de los terrícolas. Cuando comencé el libro, conocí a la pareja de marcianos formada por el señor y la señora K, la cual ve en sueños a un hombre muy alto, moreno de piel muy blanca y ojos azules y se lo comenta a su marido. Éste la explica que eso es imposible, los marcianos son de ojos amarillos y rasgados y tez parda... y yo en ese momento supe que estaba ante algo diferente. Era casi como un una historia al revés, y eso me enganchó.
     Es un libro en el cual el autor no se preocupa demasiado de la tecnología, su intención es evidentemente otra, no obstante, se queda obsoleta la poca que puede aparecer. Lejos de restar interés consigue que lo miremos como si estuviéramos viendo uno de esos viejos teléfonos de góndola. Con la sensación de tecnología "retro". 
     Este volumen de relatos aparentemente inconexos, consigue atrapar al lector tanto por lo original de su hilo común y sus historias, como por la capacidad que tiene para mostrar las debilidades humanas, los sentimientos y miserias del hombre.  Abre así un análisis sobre la trascendencia del ser humano y el cuidado al planeta, así como sus miedos, el miedo a lo desconocido y sus relaciones con otras culturas. Consigue de este modo partir de una fábula imposible  convertirla en una historia aparentemente verosímil, en la que encontramos referencias a otros autores, curiosos guiños y pequeñas joyas como La tercera expedición. Cabe señalar además la dificultad de finalizar un libro de relatos y lo bien que logra hacerlo Bradbury con El picnic de un millón de años. Creedme que si os digo que si por mí fuera me pondría a contaros las mil y un anécdotas que se pueden extraer de estas crónicas, y hablar de camisas de fuerza, planes de futuro y enfermedades, pero sería un crimen si os restase sorpresas por descubrir en cada una de las páginas, así que os lo dejo a vosotros.


     Traigo, pues, un hito de la ciencia ficción que recomiendo hoy en día por mil motivos y que garantizo, os hará sonreír unas cuantas veces, por ejemplo  cuando veáis lo que sucede con esta invasión al revés que nos plantea Bradbury con un estilo cadencioso y brillante. Porque en una historia así ¿quienes han de ser los vencedores y quienes los vencidos?


     ¿Habéis leído a Bradbury?

     Gracias


     PD: Os recomiendo, si me permitís, la edición de la fotografía. Una joya.