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lunes, 3 de febrero de 2014
El increíble hombre menguante. Richard Matheson
"Al principio pensó que era una ola sísmica, pero entonces advirtió que podía ver el cielo y el océano al otro lado. En cuestión de instantes, una cortina de agua se precipitaría sobre la embarcación.
Estaba tomando el sol sobre el tejado de la cabina. Había sido una coincidencia que se hubiera incorporado sobre el codo y la hubiera visto venir."
Esta semana la empiezo con un clásico. Una historia que leí hace tiempo y que me fascinó por todo lo que representaba. Por eso hoy traigo a mi estantería virtual El increíble hombre menguante.
Conocemos a Scott Carey, un hombre de clase media que vive con su mujer y su hija una vida normal. Se ha trasladado para trabajar con su hermano e intentar mejorar. Un día se da cuenta de que algo va mal, se nota más pequeño. A partir de ahí todos aprecian que va disminuyendo de tamaño de forma constante y eso le condena a un terrible destino si no consigue frenarlo. Y también lo condena en vida, apartándose del mundo en esa lucha solitaria en la que su existencia es cada vez más insignificante.
Lo cierto es que cuando leí el libro fue después de haber visto la película, pese a que sólo recordaba escenas sueltas. sin embargo me pareció una historia con mucho que aportar. Y así fue.
Me encontré con un hombre enfrentado a una situación imposible que le condena a la soledad. Pero la soledad de Scott no tiene nada que ver con la que el propio autor nos relataba en Soy leyenda. La lucha de este hombre por comprender lo que le pasa le aleja de su entorno, lo conocemos atrapado y solo en un sótano sobredimensionado y luchando contra una araña convertida en un terrible mónstruo. Y pronto nos damos cuenta de cómo ese sótano es un mundo, con sus trabas y dificultades y esa araña terrorífica no le aterra ni la mitad que sus propios miedos, se tiene que preparar ante lo inevitable. Si sigue luchando por su vida tendrá que enfrentarse a la consecuencia última de menguar: desaparecer.
Y lo acompañamos en su historia mientras recuerda el avance de "su enfermedad", nos enseña su furia, su rabia, las consecuencias en su vida y nos adentramos en sus miedos y sus necesidades. Comer, abrigo, sexo, comprensión... es casi íntimo. Y no podemos apartar la vista de esta exposición de miedos y necesidades, de reacciones y sentimientos; en esta exposición de humanidad.
Es una historia corta, perfecta para una tarde, que ha resistido el paso del tiempo de una forma impecable. Tanto es así que en un momento dado me sorprendí al descubrir que la mujer de Scott usaba enaguas para luego sonreírme al recordar que era lo habitual en ese momento. Si Kafka nos habló de un hombre que despertaba convertido en un insecto, Matheson nos propone a un hombre diminuto que se enfrenta a una araña gigante. Y yo os propongo descubrir la historia. Merece la pena.
Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?
Gracias
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martes, 25 de junio de 2013
Más allá de los sueños. Richard Matheson
"- Su hermano Chris me ha dictado este manuscrito -respondió.
Sus palabras no consiguieron más que enfadarme.
- No sé quién es usted -le aseguré-, pero si supiera de verdad algo de mi hermano, no desconocería que murió hace ya más de un año.
La mujer suspiró.
- Ya lo sé, señor Nielsen."
Anoche me enteraba de la muerte de Richard Matheson, un nombre de los que se escriben con mayúsculas para muchos amantes de las letras. A los 87 años nos ha dejado títulos tan conocidos (bien por los libros o sus adaptaciones cinematográficas) como El diablo sobre ruedas, Soy leyenda, La casa infernal o la que hoy os traigo. Hoy traigo a mi estantería virtual, Más allá de los sueños.
Conocemos a Chris Nielsen cuando muere. Al principio pese a fallecer se aferra a su familia, para luego conocer la "otra vida" con todo lo que puede ofrecerle. Una vez allí descubre que su mujer no has ido capaz de superar su muerte y se ha suicidado provocando así la condena propia del castigo de quienes se quitan la vida. No volverá a verla nunca. Idea que se le antoja del todo insoportable y por la que intentará salvarla.
Si bien el libro parece que va a tener un arranque típico, con túnel y luz blanca incluidos, poco a poco se desmarca de los cauces habituales para entrar de lleno en una teoría sobre la vida después de la muerte. El mundo al que abre los ojos Chris está lleno de simbolismos y color, pareciera que cada uno encuentra su propio paraíso y pese a ser diferentes consiguen verse en él, reunirse con los seres que fallecieron antes. Y una vez presentada esta suerte de paraíso, nos dice que quitarse la vida no tiene perdón. Chris se siente unido y hasta cierto punto responsable y de este modo entraremos en la otra cara, los infiernos particulares. Porque si el cielo es personal también lo es el infierno, somos presa de nuestros miedos y angustias. Si uno lo piensa, esta otra vida que nos presenta Matheson es bastante inquietante, porque tener lo que se espera puede implicar lo que se teme que haya...
A partir de aquí nos habla de salvar al ser querido de esa condena emprendiendo un viaje a ratos emocionante y a otros incluso angustioso para el lector que desea ver la misión de su protagonista cumplida.
No diré que sea la mejor novela de Matheson, pero si que introduce una historia novedosa y un par de conceptos interesantes. Las descripciones son, además, asombrosas y el ritmo pese a no ser rápido no decae. Podría decirse, además, que traigo una historia de amor de esas que podrían denominarse perfectas... claro, es ciencia ficción :-P
Una novela recordando un nombre que nos deja en el mundo de las letras, un legado para descubrir.
Y vosotros, ¿qué estáis leyendo esta semana?
Gracias
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miércoles, 3 de octubre de 2012
La casa infernal. Richard Matheson
"Llovía con gran intensidad desde las cinco de la mañana. Menudo tiempo, pensó el doctor Barrett, reprimiendo una sonrisa. Se sentía como el personaje de alguna novela gótica moderna: la lluvia torrencial, el frío, el viaje de dos horas desde Manhattan en una de las grandes limusinas de tapicería de cuero negro del señor Deutsch. La interminable espera en este pasillo, viendo cómo varios hombres y mujeres de aspecto desconcertado entraban y salían de la habitación de Deustch, mirándole de reojo."
Fantasmas, mediums, casas encantadas. Unas por estar sobre un cementerio, otras porque se cometió un crimen en ellas, fueron sanatorios mentales, hospitales, colegios quemados o prisiones. Todas tienen escaleras enormes y jardines marchitos, y algunas incluso embarcaderos. Y por supuesto, las hemos conocido en películas, libros y, las menos, en las noticias. Porque no nos olvidemos de que hay quien afirma, que estas casas existen. Hoy, para hablaros de una de ellas, traigo a mi estantería virtual La casa infernal.
Pasando la Ciénaga Bastarda se encuentra la mansión Belasco: está encantada. El señor Deutsch es un millonario a punto de morir. En su lecho decide reunir a un grupo de personas para investigar los misterios de la casa Belasco.
Se conoce esta obra como la primera novela contemporánea sobre casas encantadas, aunque no comparto del todo el "galardón" ya que en el año 1959 se publicó The Haunting of Hill House, frente a la que hoy traigo en 1971. Ambas parten de la misma idea y meten un grupo de personas complementarias y dispares a investigar los extraños sucesos que acontecen en sendas mansiones con fama de encantadas. Así que ahí tenemos el origen.
Lo bueno de Matheson son los ambientes opresivos, el terror que acecha en cada esquina como ya nos había demostrado en otras obras. Aquí con un lenguaje sencillo nos sumerge en una historia de pesadilla en la que pronto nos sentimos parte integrante de este grupo de investigadores. No miramos la puerta pensando en salir sino que sudamos ante cada sombra que aparece en la casa Belasco. Buscamos explicaciones, asistimos a fenómenos incrédulos y aterrorizados mientras por nuestra mente desfilan las imágenes de mil películas que, siguiendo estas novelas, han ido apareciendo en la gran y pequeña pantalla. Matheson no necesita grandes descripciones, no utiliza apelativos terroríficos para explicarnos lo inexplicable, sino que deja que se diluya a nuestro alrededor atenazándonos.
Independientemente de si somos o no aficionados al terror, las historias de casas encantadas nos resultan familiares a todos. Quien no ha mirado una casa vieja con telarañas en las ventanas... o ha visto una película. Hoy os propongo acercaros a la temática a través de una historia contada a la luz de las velas, la de esa casa abandonada que hay en todo pueblo, incluso en muchas ciudades. Una casa en la que tal vez...
Finalmente destacar una reflexión sobre la parapsicología que se deja entrever entre un "creyente y un escéptico". Porque si este tipo de historias nos parecen atractivas, me genera una duda... ¿creemos en ellas aunque sea mínimamente?
Gracias
viernes, 9 de septiembre de 2011
Soy leyenda. Richard Matheson
"En aquellos días nublados, Robert Neville no sabía con certeza cuándo se pondría el sol, y a veces ellos ya ocupaban las calles antes de que el regresara. Durante toda su vida, la hora del crepúsculo estaba relacionada con el aspecto del cielo, y por lo general, prefería no alejarse demasiado.
Paseaba alrededor de la casa, bajo una luz grisácea y débil, con un cigarrillo en la boca y un hilo de humo por encima del hombro. Comprobó que la ventanas no tuvieran alguna madera suelta. Los ataques más violentos dejaban tablones rotos o medio arrancados, y debía remendarlos. Odiaba esta tarea. Hoy afortunadamente, sólo faltaba un tablón"
Cuando me recomendaron este libro dudé bastante si cogerlo. El argumento era bastante sencillo, resumido en una línea nos contaba la historia del último hombre vivo en un mundo de vampiros. Al final, y como no era un libro muy extenso y, tengo que reconocerlo, es un tema en el que siempre pico, me decidí a empezar con él.
Bien, efectivamente hay una especie de epidemia que ha convertido a todos humanos en vampiros, o casi. Porque queda Robert. Es un hombre aislado cuya vida se reduce a fortificar, defenderse matando vampiros y usar ajos y cruces para sobrevivir a las noches. Aunque Robert es mucho mas, no es un simple hombre que intenta sobrevivir sino que vive rodeado de recuerdos del mundo que conoció, intenta buscar respuestas a el mundo en el que vive ahora y, por supuesto, la mejor forma de luchar contra los vampiros.
Mathesson mezcla con maestría vida cotidiana y descubrimientos, resume las rutinas de largos espacios de tiempo en pensamientos y nos coloca en una situación cercana al terror psicológico. Robert se ve muchas veces sin salida o, peor aún, sin futuro, lo razona, investiga, se desespera cayendo en la bebida.. pasa por los mil estados lógicos de una persona en una situación límite. Desarrolla además el autor, un brillante planteamiento que provoca que el lector sea capaz de cruzar la línea, impensable en un principio, que divide ese mundo que nos relata. Nos vemos planteándonos si, quedando un único humano, no sería lo lógico que desapareciera y la tierra se viera poblada por la ahora especie dominante. Si tenemos en cuenta que hablamos de vampiros, hay que reconocer el tremendo mérito de Matheson al conseguir que nuestra lógica avance hasta ponernos en ese sitio exacto mientras seguimos las vicisitudes del protagonista. Lo entendemos, pero comenzamos a mirar de otro modo sus actos.
No busca la salvación ni la feliz solución del planteamiento o, tal vez, el conocimiento al que llega su protagonista sea el mejor de los finales felices para una obra así. En todo caso, si algo se le puede recriminar es su corta duración, ya que, al cerrar el libro, no podemos evitar quedarnos pensando en todo lo que hemos ido leyendo.
Gracias
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