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viernes, 9 de septiembre de 2011

Soy leyenda. Richard Matheson



     "En aquellos días nublados, Robert Neville no sabía con certeza cuándo se pondría el sol, y a veces ellos ya ocupaban las calles antes de que el regresara. Durante toda su vida, la hora del crepúsculo estaba relacionada con el aspecto del cielo, y por lo general, prefería no alejarse demasiado.
     Paseaba alrededor de la casa, bajo una luz grisácea y débil, con un cigarrillo en la boca y un hilo de humo por encima del hombro. Comprobó que la ventanas no tuvieran alguna madera suelta. Los ataques más violentos dejaban tablones rotos o medio arrancados, y debía remendarlos. Odiaba esta tarea. Hoy afortunadamente, sólo faltaba un tablón"


     Cuando me recomendaron este libro dudé bastante si cogerlo. El argumento era bastante sencillo, resumido en una línea nos contaba la historia del último hombre vivo en un mundo de vampiros. Al final, y como no era un libro muy extenso y, tengo que reconocerlo, es un tema en el que siempre pico, me decidí a empezar con él.

     Bien, efectivamente hay una especie de epidemia que ha convertido a todos humanos en vampiros, o casi. Porque queda Robert. Es un hombre aislado cuya vida se reduce a fortificar, defenderse matando vampiros y usar ajos y cruces para sobrevivir a las noches. Aunque Robert es mucho mas, no es un simple hombre que intenta sobrevivir sino que vive rodeado de recuerdos del mundo que conoció, intenta buscar respuestas a el mundo en el que vive ahora y, por supuesto, la mejor forma de luchar contra los vampiros.
 
     Mathesson mezcla con maestría vida cotidiana y descubrimientos, resume las rutinas de largos espacios de tiempo en pensamientos y nos coloca en una situación cercana al terror psicológico. Robert se ve muchas veces sin salida o, peor aún, sin futuro, lo razona, investiga, se desespera cayendo en la bebida.. pasa por los mil estados lógicos de una persona en una situación límite. Desarrolla además el autor, un brillante planteamiento que provoca que el lector sea capaz de cruzar la línea, impensable en un principio, que divide ese mundo que nos relata. Nos vemos planteándonos si, quedando un único humano, no sería lo lógico que desapareciera y la tierra se viera poblada por la ahora especie dominante. Si tenemos en cuenta que hablamos de vampiros, hay que reconocer el tremendo mérito de Matheson al conseguir que nuestra lógica avance hasta ponernos en ese sitio exacto mientras seguimos las vicisitudes del protagonista. Lo entendemos, pero comenzamos a mirar de otro modo sus actos.

     No busca la salvación ni la feliz solución del planteamiento o, tal vez, el conocimiento al que llega su protagonista sea el mejor de los finales felices para una obra así. En todo caso, si algo se le puede recriminar es su corta duración, ya que, al cerrar el libro, no podemos evitar quedarnos pensando en todo lo que hemos ido leyendo.

     Gracias