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lunes, 20 de febrero de 2012

La literatura y el cine, o viceversa.



     Cuando dirijo, hago de padre; cuando escribo, hago de hombre; cuando actúo, hago el idiota.
Jerry Lewis

     Después de Lo que el viento se llevó y su alusión cinematográfica y, siendo hoy los Goya y en poco tiempo los Óscars,  parece normal hacer una reflexión sobre el cine y la literatura.Sobre todo porque el cine, llamado séptimo arte, es aún para muchos un simple espectáculo.
     Si tengo que dar mi opinión, ambas son formas de contar una historia a terceras personas, lo mismo que podría decirse del teatro. Es más, ambos usan la palabra para ello, aunque evidentemente el cine es más visual. A fin de cuentas se enfrenta al reto del tiempo; un libro puede tener más o menos páginas, ser una saga y tornarse eterno para describir una época, el cine en cambio dispone de una duración que le obliga a sintetizar mil y un palabras en unos minutos a través de las imágenes. No se me entienda mal, no considero que sea una prolongación de la literatura, de hecho es mucho más imaginativo y novedoso, tiene a su disposición recursos proporcionados por la tecnología y la imaginación que serían difíciles de describir con simples palabras.En definitiva y pese al romance que los mantiene unidos hay que diferenciarlos a la hora de valorar las obras y hacerlo por ellas mismas. Muchas veces en el cine hemos conocido mejor a los autores y en los libros hemos visto como se reciben influencias cinematográficas y, eso parece que no cambia, queda el poso de afirmar que las imágenes proporcionadas por una película no alcanzan a captar la grandeza de una obra, mientras que si desconocemos la existencia del libro, esa misma película nos puede parecer una obra maestra. Y, las menos, nos parecen memorables ambas.

     Tenemos películas como El señor de los Anillos impulsadas por legiones de fans de Tolkien, Lo que el viento se llevó, que estuvo a la altura del libro, convirtiéndose en un tándem para recordar.. y otras como El resplandor, que sirvió para lanzar al hoy encumbrado Stephen King. No fueron sus actores solamente los que se vieron reconocidos sino también la historia y al propio autor, y eso que Kubrick la modificó bastante para adaptarla a sus preferencias. Si tiramos de historia o de memoria, dependiendo de la edad, esta película varió la traducción del título del libro en nuestro país. Hay otras como es el caso de El club de los poetas muertos, que tras una magnífica película te vas corriendo a buscar un libro que no sabes por donde cogerlo mientras lo lees ni en qué lugar esconderlo cuando lo terminas. Y si sigo con Kubrick tenemos Eyes Wide Shut, una película que hemos visto casi todos o, al menos, hemos oído hablar de ella, y que está basada en una magnífica novela corta titulada Relato Soñado que no ha seguido ni siquiera la estela del éxito de su adaptación cinematográfica (otra vez bastante libre).
     No puedo terminar sin hablar de un libro que me encantó y que está reseñado en este blog, Tarántula, con el que Pedro Almodovar haría su  último filme, La piel que habito, favorita en todas las quinielas para los Goya.

     Como podéis ver, se cruzan mil veces los caminos del cine y la literatura, ya sea para llevarnos por Carreteras, oler perfumes, presentarnos anillos o androides que sueñan con ovejas eléctricas. Y siempre habrá alguien que compare y casi todos caemos en tópicos que nos delatan; somos, por ejemplo, capaces de esperar con ilusión una película porque el libro nos ha entusiasmado, y sin embargo a muchos les cuesta hacer el camino inverso. Por eso, y puesto que me paso el día recomendando libros, me gustaría preguntaros hoy a vosotros...

     ¿Me podéis recomendar una película, una buena adaptación de una obra?, o al contrario, que también me vale.

     Gracias